Cinco señales de que tu ligue no está preparado para una relación seria

Dicen que el amor es ciego, sobre todo cuando es unilateral o, en otras palabras, te pillas hasta las trancas de una persona que en realidad no quiere nada serio. El problema es que nos autoconvencemos de que en el fondo siente lo mismo o que tarde o temprano cambiará de opinión. Pero, ¿es sano aferrarnos a falsas esperanzas? Spoiler: no.

Para evitar ese sufrimiento innecesario necesitas aprender a mantener los pies en la tierra. Es normal que idealices la relación imaginándote un futuro digno de Los Bridgerton, pero también tienes que tener en cuenta esas señales que indican que tu ligue no quiere nada serio.

1. Eres tú quien se esfuerza para que la relación avance

Aunque no sea seria o monógama, podemos decir que tenéis una relación. El problema es que es unilateral o, en otras palabras, solo una de las partes se esfuerza para que avance y esa parte eres tú.

Es importante entender que cada persona expresa el afecto de una manera, pero si tu ligue nunca demuestra que le importas lo más probable es que, aunque duela admitirlo, o bien no quiere nada serio, o bien no eres la persona que busca para tener una relación estable.

2. No quiere conocer tu círculo social ni presentarte al suyo

Al principio de una relación es normal querer centrarte en la otra persona, pero si a medida que pasa el tiempo sientes que te oculta o que te da largas cuando le propones quedar con tus amigos, es posible que no quiera avanzar.

Si esto ocurre, lo ideal es que haya comunicación. De lo contrario puede provocar problemas de autoestima por culpa del pocketing.

3. La reciprocidad emocional brilla por su ausencia

Has compartido con tu ligue todos tus traumas e historias de fracasos amorosos. También tus sueños de futuro y cada pequeño rincón de tu vida emocional. Aun así, él o ella es un libro cerrado.

Hay personas que tardan más tiempo en abrirse y otras que tienen poca conciencia emocional, pero en una relación seria debe haber cierta reciprocidad emocional. Es decir, ambos debéis sentiros cómodos compartiendo vuestros sentimientos, aunque lo hagáis en un grado diferente.

4. Sólo acude a ti cuando necesita algo

Y ese algo generalmente es sexo o atención.

Por ejemplo, cuando tiene un mal día. Ha suspendido un examen, la ha cagado en el trabajo o ha discutido con su familia. Necesita desahogarse, desestresarse y distraerse, así que te escribe. No pasa nada, es normal, pero cuando tú tienes un día horrible y necesitas apoyo, pasa de ti. ¿Eres una pelota antiestrés? ¿Su terapeuta particular? No, pero así te ve.

Sabe que siempre estás porque sientes algo y se aprovecha de esas emociones para atarte y utilizarte cuando necesita afecto o placer, y si esto fuese una decisión consensuada entre ambos no pasaría nada. El problema es que no te dice claramente que no quiere nada serio o que solo le interesa el sexo y la “amistad” –entendiendo amistad como “tú me haces caso cuando tengo un mal día y yo paso de ti cuando lo tienes tú”–.

5. Cuando habláis de la relación, te da largas

La última señal y quizá la más obvia es que cuando tú intentas hablar de la relación, tu ligue cambia de tema o utiliza eufemismos.

Al preguntarle si está a gusto, cómo se imagina lo vuestro en un futuro o incluso al compartir tus sentimientos revelando que te gusta, tu ligue te dice frases como “estoy guay pero no quiero poner etiquetas”, “me agobia mucho pensar en el futuro”, “vivamos el día a día”. En otras palabras, juega con la ambigüedad.

De nuevo, no habría problema si dijese claramente que no quiere nada serio. Lo que ocurre es que se aprovecha de la incertidumbre y eso es lo dañino.