Blanca Fuentes, experta en ictus: “Es vital llamar a la ambulancia, no ir en tu coche al hospital”

Una de cada cuatro personas va a sufrir un ictus en su vida
“El ictus es la segunda causa de muerte en mujeres en España, y el 90% de los casos son evitables”
Blanca Fuentes Gimeno es jefa de sección de la Unidad de Ictus y Hospitalización del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Paz y profesora titular en la Universidad Autónoma de Madrid. Es experta en ictus agudo, reparación cerebral y terapias innovadoras postictus, y reniega de la palabra accidente cerebrovascular porque “no es accidental. Tiene unas causas muy precisas que se pueden evitar”, apunta con vehemencia. Hablamos con la doctora Fuentes para conocer mejor esta patología, cómo evitarla y qué hacer si nosotros o alguien de nuestro entorno sufre un ictus.
¿Por qué tenemos que tomarnos en serio el ictus?
Es la segunda causa de muerte en mujeres en España. Hasta hace muy poco era la primera, pero ha sido superado por las demencias. A nivel mundial se considera la segunda causa de muerte.
¿Qué es un ictus?
Un ictus es una enfermedad que se produce porque hay una alteración de los vasos que llevan la sangre al cerebro, bien porque se “trombosan”, se cierran, y entonces hace que la zona del cerebro que depende de ese vaso no reciba suficiente aporte de oxígeno y de nutrientes, o bien porque ese vaso se rompe, entonces se produce una hemorragia.
Hay dos tipos de ictus. El primero es el ictus isquémico, que le llamamos también infarto cerebral, y que se produce porque se cierra una arteria y la zona del cerebro que depende de ella, pues, degenera y se muere. Y el ictus hemorrágico es el otro, que se produce por la ruptura de un vaso, de una arteria o de una vena.
¿Cuál es el que tiene más incidencia?
El más frecuente es el infarto cerebral, que es como el 85% del total de los ictus.
¿Y cuál es el que te deja más secuelas o cuál es el más peligroso?
El que tiene mayor mortalidad a partir de entrada, mortalidad precoz en el primer mes, es el hemorrágico. La mortalidad llega hasta el 40%. En el isquémico, la mortalidad en el primer mes es de alrededor de un 7 al 10%, aproximadamente.
Eso en lo relativo a la mortalidad. Luego están las secuelas, que van a depender de la zona afectada y del tamaño, tanto del infarto como de la hemorragia. A veces las secuelas iniciales de la hemorragia son más graves, porque tiende a recuperarse más lentamente.
¿Esto tiene algún componente genético o se le puede pasar a cualquiera?
Le puede pasar a cualquiera. Ese es el primer mensaje. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya señala que a una de cada cuatro personas van a tener un ictus en su vida. Además, se está viendo que de 2020 a 2050 se va a multiplicar por dos la mortalidad por ictus.
¿Por el envejecimiento de la población o por qué?
Pues la verdad es que no está muy claro. No es solamente por el envejecimiento, es porque también se está viendo cada vez más incidencia de ictus asociados a los hábitos de vida, la contaminación, etcétera. Se está aumentando incluso el ictus alrededor de los 50 años. Era una edad que anteriormente se consideraban ictus en personas jóvenes y ahora se está viendo que está aumentando mucho.
¿Cómo podemos prevenir un ictus?
Es importante que cada uno conozca cuales son sus factores de riesgo, porque si no los conocemos no los tratamos, y muchas veces los descubrimos cuando ya se ha producido el ictus. Es muy importante que, sobre todo a partir de los 50 años todos se hagan controles anuales, por lo menos de la atención arterial, de la glucemia, para ver si tienen diabetes o no, y del colesterol. Evidentemente hay que dejar de fumar si se fuma, evitar también la exposición pasiva al tabaco y los cigarrillos electrónicos, todo eso aumenta el riesgo de ictus.
Por supuesto, nada de drogas, y el alcohol, cuanto menos mejor. Y luego hacer una vida activa, evitar el sedentarismo, hacer ejercicio de forma regular. Ahora también se está dando mucha importancia al efecto de la contaminación en el riesgo de ictus.
A veces, cuando vemos a los pacientes ya con el ictus en el hospital, muchas veces le han dicho que sí, que tiene la tensión alta, pero luego no han ido a hacerse controles a su médico de atención primaria, o que tenían el colesterol alto y tampoco han hecho mucho más caso. Se estima que alrededor del 80% de los factores de riesgo cuando la persona ya ha tenido un ictus, no estaban suficientemente bien controlados. Ahí ha habido una pérdida de oportunidad porque ya estaban diagnosticados en algún momento, pero no se les ha hecho caso. O se les ha hecho caso, pero no se ha llegado a un control óptimo.
Por ejemplo, en un diagnóstico de hipertensión arterial muchas veces se le da una pastilla al paciente y luego no vuelven a ir al médico, otra vez será, y van tomándose la pastilla y piensan que con eso ya está controlado y no es verdad. Hay que controlar midiendo la tensión arterial y muchas veces una pastilla no es suficiente, hay que hacer ajustes.
Pero esto entonces es un problema un poco del sistema, ¿no?
El sistema depende de que la persona vaya a su centro de salud. El médico de atención primaria no puede hacer mucho si su paciente no va, porque realmente no hay una búsqueda activa. Desde los centros de salud no se persigue a la gente para que vaya. Muchas veces las empresas hacen sus chequeos periódicos y detectan cosas, pero luego esa persona no le hace caso y no va. Creo que cada uno tiene que ser muy responsable de su propia salud. Cuando una persona de más de 40 años llega al centro de salud para cualquier cosa le hacen un chequeo de estos factores, ya que en atención primaria hay programas de detección de riesgo.
¿Un ictus te da avisos o te pilla por improviso?
En general es algo que ocurre de forma súbita. Y muchas veces no ha dado ningún tipo de aviso. Sí que es cierto que en algunos casos existe lo que se llama el ataque isquémico transitorio, que son síntomas de ictus que duran unos minutos y desaparecen. Se produce una alteración de la fuerza de un lado del cuerpo o una dificultad para hablar, tanto para pronunciar como para comunicarse. También puede pasar que haya una pérdida de sensibilidad de un lado del cuerpo o una dificultad para caminar con inestabilidad o pérdida de visión en un lado de la vista, o que haya un ojo que pierda visión de forma completa.
Si te pasa esto, a urgencias de cabeza, ¿no?
Claro, sí. El problema que tiene el ictus, a diferencia de lo que sería el infarto de miocardio, es que no duele. Y vemos muy a menudo que si a alguien se le duerme un brazo durante unos minutos piensa que es una mala postura. Pero puede un ataque sistémico transitorio, donde el trombito que se ha producido se ha disuelto muy rápidamente y por eso ha durado poco. Pero es un ictus en sí mismo también.
¿Qué secuelas te deja un ictus?
Hasta en un el 60% de los casos produce debilidad. Eso quiere decir que al menos necesitas ayudas para caminar o que tienes que estar en silla de ruedas o incluso hay personas que se quedan tan incapacitadas que no pueden levantarse de la cama. Entre un 20 o 30% tienen problemas de comunicación y un 30% sufren alteraciones emocionales como depresión, ansiedad o lo que llamamos labilidad emocional, esto es, que tienen risa o llanto inapropiado en situaciones en las que no corresponderían. También pueden tener irritabilidad. Algunos se vuelven más irascibles, puede cambiar mucho el carácter. Y en un 30% de los casos puede producir alteraciones cognitivas tipo demencia. Son efectos muy importantes para la calidad de vida.
¿Se pueden revertir estos daños?
En el caso del isquémico cuanto antes se llega al hospital mejor, porque a veces lo podemos tratar con fármacos para disolver ese trombo, o aplicar procedimientos tipo cateterismo donde se pueden retirar ese trombo y sacarlo de ese vaso. Si eso lo hacemos en las primeras horas, podemos conseguir que no deje secuelas.
¿A qué se refiere con primeras horas?
Generalmente de 0 a 4 horas y media para poder poner el tratamiento intravenoso que disuelve los trombos. Y de 0 a 6 aproximadamente para lo que es el cateterismo. Pero en algunos casos, sobre todo si ha ocurrido al despertar, podemos ampliar un poquito esa ventana hasta 24 horas. Siempre que en el escáner o resonancia veamos que todavía hay tejido cerebral que podamos salvar.
¿Qué hacemos si tenemos sospechas de sufrir un ictus?
Es muy importante que se llame al 112 y se informe de que es un posible ictus. Esto pone en marcha un procedimiento que denominamos código ictus. Los servicios de emergencias atienden a la persona y avisan al neurólogo de guardia del hospital, de manera que cuando ésta llega, tenemos ya su historia clínica y estamos preparados y esperándole, lo que adelanta muchísimo todo el proceso. Es una organización a nivel regional y todas las comunidades de España lo tienen activado.
Hay personas que creen que la ambulancia va a tardar mucho y prefieren ir en su coche o en un taxi al hospital, pero eso es un error, porque no todos los hospitales ofrecen todos los tratamientos para ictus. Algunos, como el cateterismo, es muy especializado y solo se da en hospitales de determinado nivel. Lo que hay que hacer es llamar al 112.
¿Qué es lo último en rehabilitación?
Se están incorporando cada vez más técnicas con robots que ayudan a la recuperación del brazo, de la pierna… Y se está estudiando la estimulación magnética y la estimulación eléctrica transcraneal. Con estas técnicas avanzadas se busca mejorar la plasticidad cerebral.
Nosotros estamos ensayando con terapias celulares para reparar el tejido cerebral dañado y hemos desarrollado dos ensayos clínicos con resultados prometedores, todavía son estudios pequeños, pero el campo es prometedor.
¿Nuestro sistema de salud está preparado para abordar el tratamiento de ictus?
En los últimos años se ha mejorado mucho, pero, dado el aumento de la incidencia, creo que debería aumentarse el número de camas y de unidades de ictus. Y también debe ampliarse el número y la dotación de los centros de neurorrehabilitación. Debería haber mucha más oferta de la que hay en este momento y con mayor desarrollo tecnológico.
Hemos quedado que la prevención y los hábitos de vida son esenciales. ¿predica la doctora Fuentes con el ejemplo?
Hago menos ejercicio del que me gustaría. Procuro caminar siempre que puedo y hay temporadas en las que voy al gimnasio a hacer yoga. Pero tenemos jornadas excesivas y a veces es imposible. Lo que hago últimamente es lo que llaman snacks o aperitivos de ejercicio que es, si estoy una o dos horas delante del ordenador, me levanto y hago 10 o 15 minutos de estiramientos, flexiones o algunos ejercicios. A lo largo de la tarde a lo mejor puedo hacer dos o tres series y, de alguna manera, ya estás ejercitando.
En el tema de alimentación tomo frutas, verduras, frutos secos, aceite de oliva y yogures para la microbiota. Lo que no tomo son suplementos tipo vitaminas, magnesio, colágeno etcétera, procuro que me lleguen a través de la alimentación.
¿Un último mensaje?
Que la gente acuda a hacerse análisis de los factores de riesgo del ictus a su médico de cabecera regularmente. El mejor tratamiento es una buena prevención.

