Bienestar

Un análisis de sangre logra identificar el alzhéimer al 94% antes de los primeros síntomas

Alzheimer. Redacción Uppers
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La medicina acaba de superar una de sus pruebas más exigentes, la de detectar el alzhéimer, una enfermedad neurodegenerativa que ya afecta a 57 millones de personas en todo el mundo según datos de la Organización Mundial de la Salud, y no a través de costosas pruebas de neuroimagen o de dolorosas punciones lumbares, sino a través de una simple extracción de sangre

Este hallazgo es importante en el presente, pero también en el futuro, sobre todo si la proyección de la OMS se confirma y el número de afectados escala hasta los 139 millones para 2050. Es en este contexto en el que existe la urgencia de disponer de herramientas diagnósticas eficaces, asequibles y escalables al tratarse prácticamente de una emergencia sanitaria global. 

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Así, un equipo liderado por el neurólogo Jordi A. Matías-Guiu, del Hospital Clínico San Carlos y la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado recientemente los resultados de un estudio que siguió a 200 pacientes consecutivos mayores de 50 años entre 2024 y 2025. El parámetro medido fue la proteína p-tau217 en suero sanguíneo.

Sus resultados son difícilmente refutables, ya que cuando los neurólogos se apoyaban únicamente en la evaluación clínica tradicional, es decir su historia clínica, la exploración neurológica y pruebas cognitivas breves, la precisión diagnóstica alcanzaba el 75,5%. Tras incorporar los valores de p-tau217 en la misma ecuación, esa cifra se disparó al 94,5%. La confianza de los especialistas en sus propias decisiones creció de forma paralela: de una puntuación media de 6,90 a 8,49 sobre 10. Pero el dato que es quizás más relevante es que esta prueba modificó el diagnóstico en aproximadamente uno de cada cuatro pacientes. Así, personas a quienes la clínica situaba bajo la sombra del alzhéimer resultaron tener otras patologías, y viceversa.

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La p-tau217 es una proteína que, en condiciones normales, contribuye a la estabilidad estructural de las neuronas. Lo decisivo para la detección precoz es que sus niveles en sangre se elevan mucho antes de que el paciente o su entorno perciban cualquier signo de deterioro funcional. Esta capacidad de anticipación, que lo convierte este biomarcador en un indicador presintomático, es la que confiere al análisis un valor estratégico sin precedentes para la prevención y la intervención temprana.

Un respaldo científico llega desde los dos lados del Atlántico

El hallazgo del equipo español no es un caso aislado. Apenas unos días antes de su publicación, dos de los investigadores más respetados en este campo, Henrik Zetterberg, de la Universidad de Gothenburg (Suecia), y Barbara Bendlin, de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.), publicaron en la revista Nature una investigación que llega a la misma conclusión: los biomarcadores en sangre, y la p-tau217 en particular, están transformando la manera en que se investiga y se trata el alzhéimer.

Y en mayo de 2025, la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos ya dio un paso más, al autorizar el uso del primer dispositivo de diagnóstico basado en esta proteína para su aplicación en la práctica clínica real. La ciencia no solo está avanzando; está llegando a las consultas.

Es decir, que si tienes más de 50 años y en algún momento te has preocupado por cosas como pequeños olvidos, o ha visto a alguien cercano pasar por esa inquietud, se trata de una noticia esperanzadora. No porque el alzhéimer haya desaparecido, sino porque por primera vez existe una herramienta sencilla, accesible y fiable para detectarlo a tiempo. Y detectarlo a tiempo es, en medicina, la diferencia que más importa.