La mayor parte de los pacientes tardan en acudir a su oftalmólogo, con lo que el avance del melanoma uveal es ya irreversible llegando a provocar pérdida de visión
El cáncer de ojo: síntomas y causas de un tumor más frecuente de lo que pensamos
El melanoma uveal es un cáncer poco frecuente que se desarrolla en los melanocitos de la úvea, la capa media del ojo. Aunque es el tumor intraocular maligno más común en adultos, supone menos del 5% de todos los melanomas, lo que lo convierte en una enfermedad rara que requiere revisión oftalmológica inmediata.
Según explica Mónica Asensio, coordinadora del Grupo Nacional de Oncología Ocular, se trata de una patología “difícil de detectar” porque los síntomas iniciales suelen confundirse con problemas oculares habituales. Los pacientes pueden acudir a consulta por “visión de moscas, destellos de luz” o, en fases más avanzadas, por la aparición de “manchas negras en el campo visual”.
El avance del melanoma uveal sin control puede llegar a provocar ceguera
El tumor puede descubrirse en una revisión rutinaria, como le ocurrió a Eva González, diagnosticada hace tres años durante una prueba de fondo de ojo realizada por presbicia. “El cáncer es de repente”, recuerda. Desde entonces arrastra secuelas y admite que “ahora siempre voy con gafas de sol, incluso en interiores”. Su consejo es claro, hay que someterse a revisiones periódicas "como cuando vamos al dentista"
Cuando el diagnóstico llega tarde, el impacto puede ser mayor. Mónica Alcalde es presidenta de la Asociación Melanoma Uveal y relata el caso de su padre, derivado a Barcelona con más de dos meses de retraso. En ese tiempo “se le complicó, se le generó un glaucoma en el ojo y terminó perdiéndolo”.
Esa experiencia la llevó a crear una asociación para acompañar a pacientes y concienciar sobre la importancia de las revisiones periódicas para acudir al oftalmólogo con regularidad. Su mensaje es claro: “una cosita tan insignificante como un tumorcito pequeñito en el ojo puede ser potencialmente mortal”.
La detección precoz continúa siendo la herramienta fundamental para mejorar el pronóstico de este cáncer ocular poco frecuente.

