Qué comer según la estación del año a partir de los 50

Cuenco de ensalada, una recomendación saludable para los meses de verano en los que más aprieta el calor
Cada momento del año tiene una alimentación y unos productos más beneficiosos que otros para ayudarnos a sentirnos bien y equilibrados. Europa Press
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A partir de los 50, el cuerpo cambia, y también lo hace la forma en que responde a la temperatura, la densidad de los alimentos y las sensaciones internas. Así lo explica Pilar Benítez, autora y especialista en salud natural femenina, que recuerda que “tu cuerpo no te pide lo mismo en enero que en julio” y que comer “a favor de estación” puede traducirse en menos pesadez, más estabilidad y una sensación general de bienestar. Su propuesta, compartida en su perfil de Instagram, plantea una guía sencilla para adaptar la alimentación al clima y a las necesidades que cada estación despierta en el organismo.

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Benítez subraya que no se trata de una dieta estricta, sino de un ritmo, por lo que hay que observar cómo cambia el cuerpo con el frío, el calor o la humedad, y ajustar la comida para acompañarlo. Cuando sobrepasamos los 50, explica, muchas mujeres sienten que ciertos alimentos “sientan peor”, cuando en realidad lo que ocurre es que el cuerpo se vuelve más sensible a la temperatura y a la densidad de lo que se ingiere. Por ello ha compartido unas recomendaciones básicas de como alimentarnos de forma adecuada y saludable dependiendo de la estación del año en la que estemos:

Primavera: más verde, más fresco

En primavera, el organismo pide menos pesadez y un “reset” suave. La especialista recomienda hojas verdes, espárragos, rábanos, hierbas frescas, limón y ensaladas templadas, evitando los platos que dejan sensación de agotamiento.

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Verano: hidratación y ligereza

Con el calor, el cuerpo busca ligereza y mucha hidratación. Benítez propone pepino, tomate, sandía, melón, kiwi, gazpacho, salmorejo suave, ensaladas con proteína, frutas y yogur, recordando que hidratar también es nutrir.

Otoño: transición y raíz

Cuando llega el otoño, el cuerpo empieza a pedir estabilidad, más raíz y alimentos que “sostienen”. La recomendación pasa por calabaza, zanahoria, manzana, setas, legumbres suaves, platos calientes, cremas y guisos sencillos.

Invierno: calor y reparación

En invierno, explica Benítez, no toca restringir, sino reparar. Para ello, nada como sopas y caldos, tubérculos como patata o boniato, verduras cocidas, infusiones y comida caliente que aporte tranquilidad al cuerpo.

La especialista invita a observar en qué estación se notan más los cambios provocados por la hinchazón o cansancio en verano o más hambre y sueño en invierno y así escuchar esas señales, ya que, asegura, se trata de un elemento clave para encontrar equilibrio.

Pilar Benítez es autora, mentora y especialista en salud natural femenina, reconocida por ayudar a mujeres a entender su cuerpo y recuperar su bienestar desde un enfoque práctico y transformador. A lo largo de su trayectoria ha acompañado a miles de mujeres que se sentían cansadas, inflamadas o desconectadas, guiándolas para recuperar energía, equilibrar hormonas y crear hábitos sostenibles. Su método integra nutrición, salud hormonal y gestión emocional, alejándose de soluciones rápidas para centrarse en cambios profundos y duraderos.