El uso de la testosterona en el deporte "puede provocar ictus o infartos": los médicos alertan sobre esta peligrosa moda

Antes era popular solo entre culturistas, pero su consumo "ahora está mucho más masificado"
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El consumo no pautado de testosterona puede provocar más problemas de salud que beneficios. Ictus, trombos o incluso la infertilidad son algunas de las consecuencias de seguir este tratamiento sin tener una necesidad médica.
En las redes sociales es muy habitual encontrar vídeos con recomendaciones para mejorar los resultados en el gimnasio en los que aficionados al deporte aconsejan tomar suplementos como la creatina, la proteína o los aminoácidos. Sin embargo, la testosterona, pese a su creciente popularidad, no es un suplemento alimenticio sino un tratamiento médico que requiere de supervisión. "Tomar testosterona en altas dosis o de forma indiscriminada puede provocar un ictus o un infarto", advierte Josvany Sánchez, director de andrología de la Fundació Puigvert.
El principal atractivo de esta hormona es su capacidad para aumentar el músculo de manera rápida. Muchos jóvenes que tienen como objetivo mejorar su físico de manera rápida y con poco esfuerza señalan que "el entrenamiento tampoco hace milagros" y el uso de la testosterona "sube mucho la masa muscular", una ventaja muy sugerente, pero mucho más peligrosa que una lesión.
Consecuencias irreversibles para la salud
"Con un entreno natural tardamos mucho más tiempo en lograr objetivos, y un entreno con testosterona es un gran atractivo porque conseguimos superar retos en menos tiempo", explica José Miguel Crespo, entrenador del centro deportivo YO10Sevilla. Sin embargo, tal y como explica Josvany Sánchez, es un tratamiento al que antes solo acudían los culturistas, pero que "ahora está mucho más masificado" y, por lo tanto, menos controlado. El mayor riesgo está entre los "jóvenes que quieren ver cambios muy grandes" y optan por priorizar sus objetivos físicos a los peligros que puede tener para su salud.
Las consecuencias de consumir testosterona como si se tratase de un suplemento alimenticio más, no solo pueden ser fatales sino que su consumo a largo plazo puede tener consecuencias irreversibles tal y como explica Javier Sánchez de la Vega, director médico de Urosfera HLA Centro Médico Ramón y Cajal: "Dejas de producir testosterona y eso puede traer problemas de fertilidad y problemas de impotencia".
