El escritor ha hablado sobre el tratamiento que sigue, qué secuelas le provoca la enfermedad y cómo ha cambiado su visión sobre la muerte
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Julian Barnes, el escritor británico de 80 años que recibirá este viernes el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 en el Teatro Campoamor de Oviedo, convive desde hace seis años con un cáncer raro.
En varias ocasiones, el novelista, cuya última obra ha bautizado precisamente Despedidas (Anagrama/Angle), ha contado cómo afronta la enfermedad, qué tratamiento tiene que seguir y cómo se encuentra.
La enfermedad de Julian Barnes: ¿qué tipo de cáncer padece?
Fue en 2020, durante la pandemia, cuando a Barnes le diagnosticaron una neoplasia mieloproliferativa. Se trata de un grupo de cánceres de la sangre en los que la médula ósea produce en exceso glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas. Hay varios tipos, entre los que se encuentran algunas leucemias, pero el británico no ha contado concretamente cuál es el suyo.
En una entrevista publicada a principios de año en La Vanguardia, Barnes cuenta que, cuando recibió el diagnóstico, recurrió a su amigo Ian McEwan para que le ayudara a interpretar la información médica. "Lo peor que se puede hacer es buscar en Google tu propia enfermedad, en mi opinión. Le dije lo que era y oí teclear, teclear, teclear y luego me dijo: 'No, vas a vivir otros 15 años'. Lo había buscado en Google'.
También contó una de las conversaciones que mantuvo con su especialista: "Como tengo un tipo de cáncer de sangre bastante raro, le dije a mi especialista que esperaba vivir lo suficiente para que él pudiera jugar con mis genes o algo así y curarlo. Él me respondió: 'Ni se te ocurra, no hay suficiente dinero para encontrar una cura'. Le admiré por decir eso, en lugar de decirme: 'Bueno, nunca se sabe, no pierdas la esperanza'".
Quimioterapia a diario: así es el tratamiento del escritor
Actualmente, mantiene la enfermedad controlada con tratamiento. "Está estable, solo contribuye a debilitar el organismo y yo ya estoy acostumbrado" explicó. Toma quimioterapia en forma de pastillas a diario y le realizan revisiones cada tres meses. "Cuando mis niveles suben, me extraen medio litro o más de sangre. Llevo cinco o seis años haciendo esto".
Además, relató que le gusta hablar con su especialista e incluso que disfruta cuando le sacan sangre, ya que eso le permite charlar con las enfermeras. "Es simplemente la condición de la vida; no tiene sentido rebelarse contra ella".
"Es inevitable que tenga algún efecto negativo. La cuestión es que, cuando llegas a una edad en la que ya has superado la jubilación, tienes cáncer de sangre, estás recibiendo quimioterapia y te sientes cansado, ¿es por el cáncer o por la vejez? No importa, solo tienes que lidiar con lo que tienes, y eso es lo que hago", añadió en la conversación con el medio.

El estado de salud actual de Julian Barnes y su visión sobre la muerte
Sobre la muerte, comentó que antes le aterrorizaba, pero que, después de pasar unos diez años con un cuerpo que se desmorona o no funciona bien, su percepción ha cambiado. "No me siento resignado, pero obviamente es diferente morir a los 80 años que a los 40 o 50".
En su obra Despedidas cuestiona el lenguaje que a veces se asocia al cáncer. "La frase del obituario 'Murió tras una larga lucha, soportada con valentía' debería ser 'Murió tras una larga y valiente lucha del cáncer contra él'". De esta manera, "el marcador está empatado", dijo.
El escritor explica que duerme más, tiene menos energía y se muestra menos sociable que antes (también quizás por su pérdida de audición). Sin embargo, mantiene el interés por las personas que quiere, los libros, el arte, su club de fútbol (el Leicester City), y el mundo que le rodea.
Julian Barnes, que fue periodista antes de convertirse en novelista, cuenta con una trayectoria de más de 45 años, en la que ha publicado 15 novelas, entre ellas 10 de obras de no ficción y cuatro policiacas bajo el seudónimo de Dan Kavanagh. Su gran salto a la fama llegó de la mano de su tercer libro, El loro de Flaubert, publicado en 1984 y con el que se le vio a la reina Letizia en su último viaje a Oslo.

