Por qué los 15 millones de boomers lo cambiarán todo (otra vez) en España

por que los boomers lo cambiarán todo
Los boomers en España son 15 millones de personas nacidas entre finales de los cincuenta y finales de los setenta.. Magnific
Compartir

En la película La gran familia, Alberto Closas y Amparo Soler Leal sacaban adelante 15 hijos y un abuelo en una casa llena de estrecheces, ruido, sacrificios y ternura doméstica. Era la España de las familias numerosas que estaba a punto de protagonizar una revolución silenciosa. El boom de la natalidad llenó colegios, obligó a levantar barrios, abrió aulas, empujó el consumo y cambió el mercado laboral. Aquellos niños crecieron y, con ellos, fue cambiando España: las escuelas, las universidades, las fábricas, las oficinas, las hipotecas, las carreteras, las vacaciones a la playa y, también, las cotizaciones que sostuvieron durante décadas el estado del bienestar y buena parte de la economía del país. Hoy Chencho, el pequeño de la familia se jubila, y la revolución vuelve por el otro extremo de la vida.

Los niños que entonces llenaban las cunas son hoy los baby boomers. Alrededor de 15 millones de personas nacidas entre finales de los años cincuenta y finales de los setenta. Ahora tienen entre 50 y 70 años. Algunos ya se han jubilado. Otros lo harán pronto. Y muchos llegarán después a edades en las que aumentan las enfermedades crónicas, la dependencia y la necesidad de cuidados. La primera vez cambiaron España porque nacieron muchos. Ahora la cambiarán porque envejecerán muchos.

PUEDE INTERESARTE

El “senior boom” exigirá una adaptación profunda: más pensiones, más atención primaria, más geriatría, más ayuda a domicilio, más residencias, más viviendas adaptadas, más empleo en cuidados y algo más difícil de construir, una manera distinta de entender la jubilación.

La demógrafa María Dolores Puga, investigadora del CSIC, plantea que el reto no es “resolver el envejecimiento como si fuera una anomalía, sino adaptar el país a la población que ya somos”.

PUEDE INTERESARTE

Durante buena parte del siglo XX, la vida se explicó con un esquema sencillo: nacer, formarse, trabajar y jubilarse. Ese guion empieza a quedarse obsoleto. Hoy una persona puede jubilarse a los 65, 66 o 67 años y tener por delante veinte, veinticinco o incluso treinta años. Es demasiado tiempo para entender la jubilación solo como descanso. Ninguna sociedad puede permitirse un 30% de su población pasiva. La llegada masiva de los boomers obligará a cambiar el concepto de jubilación. Ya no bastará con preguntar a qué edad se jubila uno. Habrá que preguntar también para qué.

El dilema de las pensiones

El impacto económico es evidente. La jubilación de los boomers elevará el número de pensionistas durante varias décadas. España tendrá que dedicar más recursos a pensiones. Eso no significa necesariamente que el sistema vaya a quebrar, pero sí que habrá que tomar decisiones: más empleo, mejores salarios, más productividad, inmigración, aumento de ingresos, retraso de la edad efectiva de jubilación, jubilación demorada o cotizaciones adicionales.

Los economistas se dividen entre los que abogan por cambiar ya a otro sistema que complemente reparto con capitalización, y los que defienden el sistema actual, más solidario, redistributivo, pero más costoso para el Estado.

Ese es el fondo del asunto. El problema no es que los boomers cobren pensión. El problema sería que España no sea capaz de repartir de forma justa los costes de vivir más años. Los mayores tienen derecho a una pensión digna. Y los jóvenes tienen derecho a no cargar con un sistema que les impida emanciparse o construir su futuro. ¿Podremos hacer compatibles ambas necesidades?

Tensión alta

El segundo gran cambio llegará por la sanidad. España tiene una sanidad pública fuerte, pero tensionada. Listas de espera, falta de médicos de familia, profesionales agotados y una atención primaria que lleva años reclamando más recursos.

La llegada de los boomers a edades avanzadas hará que el sistema atienda a más personas con enfermedades crónicas: diabetes, problemas cardiovasculares, cáncer, artrosis, deterioro cognitivo, problemas respiratorios, depresión, fragilidad, caídas y polimedicación.

La sanidad española ha sido muy buena respondiendo a episodios agudos como una cirugía, una urgencia, o una enfermedad concreta. Pero el país longevo necesita acompañar durante años a personas con varias dolencias. Para atender a la cronicidad creciente que se avecina hacen falta médicos, enfermeras, servicios sociales, rehabilitación y apoyos en el domicilio trabajando juntos.

Rafael Bengoa, exconsejero vasco de Sanidad y experto en salud pública lo tiene claro: “Nuestro sistema de salud actual no está preparado para asumir este reto”.

Cuidar a los dependientes

Y luego está la dependencia. Hoy muchos boomers ya cuidan a padres de 85, 90 o 95 años y ayudan a hijos que no han podido emanciparse. Son la generación sándwich.

Pero dentro de veinte años serán ellos quienes necesiten cuidados. Y entonces el modelo tradicional fallará. Habrá menos hijos, familias más pequeñas, más personas solas, más divorcios, más movilidad laboral y menos mujeres disponibles para cuidar gratis en casa.

España tiene una Ley de Dependencia que ha supuesto un avance enorme, pero el sistema sigue mostrando límites y deficiencias: listas de espera, diferencias entre comunidades, falta de profesionales y ayudas que no siempre llegan a tiempo.

La IA al rescate

En este escenario oscuro la inteligencia artificial puede arrojar un poco de luz. Se habla mucho de la IA como amenaza para el empleo, pero menos de su potencial para prolongar y mejorar la vida laboral de los trabajadores sénior.

Muchos boomers llegarán a los últimos años de su carrera con algo valioso que solo se consigue con el tiempo: experiencia. Conocen su oficio, han tratado con clientes, han resuelto crisis y saben detectar errores. La IA puede añadir velocidad y productividad, resumir documentos, preparar informes, ordenar datos, traducir textos o automatizar tareas. Bien usada, permite concentrarse en lo que más valor aporta, el criterio, la relación humana, la memoria profesional.

El tándem IA trabajador experto puede ser potente. El hombre propone con criterio y la máquina dispone con eficacia. Pero es necesaria formación y que todos se suban al carro de la IA con formación específica. Si no es así, se puede agrandar la brecha digital y el desfase en muchos trabajadores senior.

Cambios en el entorno

También cambiarán la vivienda y las ciudades. Muchos boomers tendrán casa en propiedad, pero no siempre serán lugares y hogares para envejecer adecuadamente: pisos sin ascensor, baños imposibles, portales con escalones, pueblos sin transporte y barrios sin comercios cercanos.

La política de vivienda no podrá centrarse solo en construir para jóvenes, aunque eso sea urgente. También tendrá que adaptar millones de casas para que los mayores puedan seguir viviendo con seguridad, y ahí se abren nuevas posibilidades de crecimiento económico: ascensores, rampas, baños adaptados, casas domotizadas, transporte público, centros de día próximos, farmacias, comercios, espacios de encuentro. Es lo que propugna el programa de Ciudades Amigables con las Personas Mayores de la ONU, que en España impulsa el Imserso con resultados discretos hasta ahora.

El poder sénior

También cambiará la política. Los mayores votan más que los jóvenes y los boomers serán muchos. Todos los partidos tendrán que hablar de pensiones, sanidad, dependencia, vivienda, herencias, accesibilidad, soledad y servicios públicos. El voto sénior ganará más peso todavía y los jóvenes tendrán que ser muy proactivos para defender sus derechos jugando en desventaja en el tablero de la política.

Economía de plata

No todo será gasto. La llegada de los boomers a la jubilación también abrirá oportunidades en turismo, cultura, salud, bienestar, deporte adaptado, alimentación saludable, rehabilitación, tecnología sencilla, reformas del hogar, formación permanente y servicios a domicilio. Esta parte de la balanza es la que debe mirarse con más atención porque mientras las tendencias demográficas no cambien, será el motor económico del país. Hoy ya se venden más pañales para ancianos que para niños.

En los tiempos de La gran familia, España vivió una revolución desde las cunas. Seis décadas después protagonizan una nueva revolución, esta vez desde las canas.

Los boomers son la marea alta que llega a la orilla y obliga a retirar las toallas. Son la generación que va a obligar a España a rediseñar su futuro. La cuestión no es si el país envejecerá. Eso ya está ocurriendo. La cuestión es si sabremos adaptar nuestro sistema de vida actual a una sociedad en la que viviremos más años. El senior boom ya está aquí.