Preocupación por el aumento de juguetes que fuerzan "el ejercicio físico" y alejan a los niños del objetivo de "divertirse"
Los expertos recuerdan que es fundamental saber qué estamos regalando y a qué tipo de niños, porque no todo vale para cualquiera de ellos
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Los expertos han extendido la preocupación por el uso excesivo de pantallas por parte de los menores a determinados modelos de juguetes que introducen comportamientos de adultos en los niños. Uno de estos artículos es ‘Skip It’, un juguete que parece haber ido demasiado lejos al incorporar un contador de calorías. La nutricionista y farmacéutica Elisa Escorihuela critica su planteamiento porque, asegura, “forzar el ejercicio físico para tener una meta concreta y no para divertirse y no para jugar” desvirtúa el sentido del juego.
No es el único ejemplo. También existen relojes infantiles que cuentan los pasos y que ya utilizan menores de seis años. Para Maite Francés, directora de marketing de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, algo empieza a fallar “cuando deja de ser juego y pasa a ser algo más relacionado con la autoexigencia, la apariencia física o la presión”, un punto en el que —advierte— es lógico que surja la preocupación.
Cuando el juego se convierte en una obsesión
Ese temor lo comparte Escorihuela, que alerta de que “estamos trasladando una preocupación de adultos a los niños que no tienen necesidad de estar contando calorías ni tener que pensar en su aspecto físico”. El riesgo es que el juego deje de ser juego y se convierta en obsesión. Así lo señala Alejandra García Mundi, psicóloga en Yees!, quien advierte de que este tipo de dinámicas “tiene un impacto en la autoestima generando inseguridades y normalizando conductas de riesgo con respecto a la alimentación y la imagen corporal”.
A ello se suma la aparición de juguetes que imitan actitudes y rutinas propias del mundo adulto, muy alejadas de las necesidades reales de los menores. Es el caso de los que simulan mancuernas o bancos de gimnasia infantiles, productos que, según los expertos, también pueden apuntar hacia trastornos de conducta alimentaria. Francés recuerda que “es fundamental saber qué estamos regalando y a qué tipo de niños. No todo vale para cualquier tipo de niños. Insistimos tanto en este juguete y en todo tipo de juguetes en la educación”, porque el mensaje es claro: el juego no debe jugar en contra de los niños.