La madre de Brais Otero, sobre el hombre que atropelló mortalmente a su hijo: "Nos ofreció dinero para que pidamos menos años de cárcel"

Begoña González quiere justicia para el hombre que atropelló a su hijo. Archivo
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Begoña tiene el reto inhumano de superar la muerte de un hijo. Una muerte, además, evitable. No es fácil. Según confiesa a La Voz de Galicia, padece de insomnio, tiene ataques de llanto y aún está lejos, un año después, de asumir que su hijo ya no está. Su batalla este año fue aclarar todas las circunstancias de la muerte de su hijo. Un hombre le embistió mientras este iba en su moto y huyó dejándolo muerto en el suelo. Lo ha logrado.

Ese mismo hombre, dice Begoña, les ha ofrecido hasta dinero para reducir su probable pena. Y no es la primera vez que cometía un delito contra la seguridad vial. Begoña no le guarda rencor, pero no le perdona. Y quiere verle cara a cara en un juicio, que pague por su crimen, aunque la justicia sea lenta. Y tal vez sea esa mirada y esa justicia, la que la ayude por fin a dormir por las noches.

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Hace ya un año que la imprudencia de un conductor en un posible adelantamiento temerario, acabó en tragedia. Su BMW se empotró con el joven Brais, que iba en su moto y que falleció por el impacto antes de caer al suelo.

El hombre, lejos de socorrer a la víctima, huyó a su Murcia natal y no se entregó a la Guardia Civil hasta ocho días después. Alegó que el sol lo cegó para evitar la responsabilidad penal, e inmadurez emocional para justificar su huida del lugar del siniestro. Tenia ya experiencia en atentados contra la seguridad vial. En uno de ellos, con el carné retirado, embistió a un policía cuando le detectaron y optó por emprender la huida.

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Begoña logró saber que el hombre cruzó España, de Murcia a Vigo y O Rosal, superando de manera reiterada los límites de velocidad, y los 200 kilómetros por hora en numerosas ocasiones. Que su coche estaba a prueba tras pagar una señal. Como una guerrera ha puesto todo encima de la mesa para lograr justicia. "No le deseo nada malo porque la vida se va a encargar de él", confiesa Begoña a La Voz de Galicia. Pero sí pide justicia. Una justicia que puede ayudarle a dormir, por fin.