Amaya Gómez, directora de desarrollo de producto en CYPE, explica para la web de 'Informativos Telecinco' hacia dónde vira la construcción bajo la creciente amenaza del cambio climático y de los seísmos
Los expertos coinciden sobre si se puede reducir el riesgo de inundación en España: "Se siguen cometiendo errores del pasado"
Los fenómenos extremos, como inundaciones o incendios, son cada vez más frecuentes debido al aumento global de las temperaturas. Y aunque en España no sean tan comunes como en otros países, los seísmos son también fenómenos a los que la arquitectura y la ingeniería ponen el foco. ¿Cómo se preparan las casas del futuro para hacer frente a estos eventos? ¿Cómo protegerlas frente a fuertes lluvias de cara a prevenir daños? ¿Es posible adaptar las construcciones que tenemos ahora? Sobre y otras cuestiones hablamos con Amaya Gómez, directora de desarrollo de producto en CYPE, una empresa que desarrolla y comercializa software técnico para profesionales de la Arquitectura, Ingeniería y Construcción.
Frente a las inundaciones, la protección empieza fuera del edificio
Para empezar, la experta explica que "se basan en datos estadísticos para diseñar edificios e infraestructuras que sean seguros”. En el caso de los fenómenos extremos, avanza también que les obligan "a revisar los valores que utilizamos en nuestros cálculos y, cuando sea necesario, considerar caudales de evacuación de agua de lluvia, velocidades de viento o cargas de nieve mayores que antes”.
Si hablamos de fenómenos concretos, como por ejemplo las inundaciones, "la protección de una vivienda empieza fuera del edificio”. Y señala, en esta línea, un elemento clave que no depende de la vivienda como tal: “Es fundamental contar con una red de drenaje público que permita recoger el agua de lluvia y conducirla hacia tanques de tormenta o espacios donde pueda acumularse de forma segura, sin poner en riesgo a las personas“.

Sin embargo, cuando se trata de hacer frente a grandes cantidades de agua, Gómez explica que se plantean tres preguntas: “por dónde puede entrar el agua, qué puede dañar y cómo podemos reducir esos daños”, y, partir de este punto, se toma en consideración el interior y el exterior del inmueble.
“Lo primero es facilitar la evacuación del agua de lluvia, alejándola de los accesos a la vivienda. También podemos proteger puertas, ventanas bajas y otros puntos de entrada, mejorar la impermeabilización de las zonas en contacto con el terreno y sellar juntas y pasos de instalaciones. Otras medidas útiles son la instalación de válvulas antirretorno, para evitar que el agua del alcantarillado entre por los desagües, y, cuando sea necesario, de bombas de achique para evacuar el agua que se acumule en las zonas bajas de la vivienda”, matiza Gómez.
Por lo que respecta al interior de la vivienda, pueden situar los cuadros eléctricos y otros equipos en zonas protegidas y utilizar revestimientos y aislamientos que soporten mejor el contacto con el agua y faciliten el secado. También señala que "cada vivienda necesita un estudio específico para elegir las medidas adecuadas: el objetivo es reducir los daños y conseguir que pueda volver a utilizarse cuanto antes”.
El drenaje del agua, clave para prevenir
Aunque la experta recalca los sistemas de canalización para evitar acumulaciones de agua, este no es el único elemento del paisaje urbanístico que se utiliza. Así pues, expone otro como los pavimentos permeables, jardines de lluvia o espacios que puedan retener agua temporalmente, “para reducir la cantidad de agua que llega de golpe al alcantarillado y el riesgo de que esta se desborde. Se complementan con tanques de tormenta, que almacenan el agua para evacuarla de forma gradual, y con la ampliación de las redes donde sean insuficientes”.
Con todo esto, también lanza una recomendación: “mantener limpios los sumideros y conductos para que funcionen cuando los necesitamos”.
Los terremotos, el otro gran bastión
A pesar de los movimientos sísmicos acontecidos este año en nuestro país, estos no son fenómenos ni nuevos, ni aislados. Si bien, no son tan frecuentes o agresivos como en otras zonas del mundo, Gómez enfatiza que “en España llevamos más de medio siglo contando con normas específicas para construir edificios resistentes, ya que el riesgo es real”.
No obstante, más allá de las normas ya existentes, en las nuevas construcciones, "diseñamos la estructura para que pueda resistir el sismo y deformarse de forma controlada sin perder su estabilidad. El objetivo principal es proteger a las personas y evitar el colapso, aunque el edificio pueda sufrir daños reparables”.
Finalmente, explica que tienen que poner los medios necesarios para evitar el desprendimiento de elementos no estructurales: "en las viviendas ya construidas, podemos evaluar cómo están diseñadas y ejecutadas para identificar sus puntos débiles y determinar si es necesario reforzar la estructura”.

