El asesino de Grace Millane metió su cadáver en una maleta tras estrangularla durante el acto sexual

  • El presunto asesino ha declarado que ella quiso tener sexo duro para recrear escenas de una película

  • Se declara inocente de la muerte de la joven, asegurando que fue accidental

  • Grace Millane, hija de un multimillonario, fue enterrada dentro de una maleta en un bosque de Nueva Zelanda

Corría el 1 de diciembre de 2018 cuando se perdía la pista de Grace Emmie Rose Milane, una joven de 22 años que se encontraba haciendo turismo en Auckland, Nueva Zelanda, donde preveía estar tan solo dos semanas. Hija de un multimillonario británico, el caso rápidamente saltó a todos los rotativos locales e internacionales: la última vez que la vieron fue en un hotel de lujo, acompañada por un hombre; el mismo hombre que el 8 de diciembre de ese mismo año sería acusado de asesinato, delito por el que actualmente se le juzga.

Sotiene que tuvieron sexo duro para recrear escenas de una película

De 27 años y origen neozelandés, él se declara inocente. Asegura que Milane murió accidentalmente después de que de forma consensuada la estrangulase mientras mantenían sexo. Fue ella quien, –según asegura–, aquella noche del 8 de diciembre, tras llevarla al hotel después de quedar con ella a través de una aplicación de citas, le pidió mantener sexo duro evocando las escenas que había visto en una película. Después del acto sexual, sostiene, él se ‘desmayó’ en la ducha. Al levantarse y dirigirse hacia la cama, pensó que Milane se había ido porque las luces estaban apagadas y no la veía. Fue por la mañana cuando, al despertarse, la vio tumbada en el suelo:

“La grité, la intenté mover para ver si estaba despierta. Estaba en shock. No sabía qué hacer. Quería cogerla e intentar despertarla. Después grité: ¡Grace, Grace!”, relató, según recoge el medio The Guardian.

La metió en una maleta y la enterró en una zona boscosa

Percatándose de que estaba muerta, afirma que llegó a marcar el número de emergencias, pero nunca llegó a llamar. “Estaba aterrorizado, había una persona muerta en mi habitación”, contó a la policía, pero lo cierto es que lo que terminó haciendo fue marcharse a comprar una maleta, coger un coche alquilado y meter en su interior el cadáver de la joven. Tras ello, la introdujo en la maleta y la enterró en una zona boscosa ubicada en Waitakere Ranges.

Tras hacerlo, asegura, intentó morir de una sobredosis a base de medicación contra la depresión y paracetamol. No lo hizo. Hoy se enfrenta a la justicia en un juicio que se espera que se prolongue cuatro semanas.