Judith Torrea: "Si ves la realidad del narcotráfico y eres periodista, no te queda otra que contarlo"

Judith Torrea, en el Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla. Foto: Inma Maldonado
INMACULADA MALDONADO
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- ¿De qué forma se utiliza el periodismo y el lenguaje en la guerra contra el narcotráfico mexicana?

- El poder, tanto el político como el de los cárteles de la droga de Ciudad Juárez, utiliza el lenguaje, a los periodistas y a los tuiteros y blogueros como una manera de expresarse. Y en esta expresión está la cara gubernamental, que nos explica que esto es una guerra contra el narcotráfico, y la de los cárteles, a los que les encanta subir a internet sus propios crímenes, pero también están los ciudadanos, que gracias a Twitter y Facebook se avisan de los crímenes para evitar que sus vecinos pasen por lugares en los que acaba de haber un tiroteo, y luego están personas como yo, que a ritmo de balas y metralletas intentamos expresar lo que realmente está pasando en Ciudad Juárez, donde a pesar de que a imagen oficial asegura que es una guerra contra el narcotráfico, lo que yo veo todos los días me indica que es una guerra por hacerse con el poder de uno de los mayores negocios del mundo, que es el narcotráfico, y que allí ofrece el trabajo que las autoridades no han sabido crear.

- ¿Cuál es la porción de realidad con la que vive y que describe en su blog?

- En Ciudad Juárez hay una gran carencia de escuelas secundarias, de institutos, y los niños con trece o catorce años no tienen posibilidades de continuar sus estudios. Así, todos viven en una ciudad con el 70% de calles sin pavimentar, de arena del desierto, donde no hay casi transporte público, y donde su futuro a veces es vivir entre el desierto, donde no ven futuro, donde sus papás trabajan en fábricas donde cobran 37 dólares a la quincena en una ciudad que es más cara que El Paso de Texas. En el blog hablo por ejemplo del rap, que es la forma de expresarse de los jóvenes, que da la casualidad que nació en Estados Unidos para contar lo que estaban viviendo los grupos más desfavorecidos y que ahora se repite en Cuba y en Ciudad Juárez.

- ¿Tiene que tener especial cuidado con su forma de expresarte en Ciudad Juárez?

- Yo no tengo cuidado porque no me autocensuro. Quizá suene rara esta respuesta, después de que hayan sido asesinadas tres personas en Veracruz por mandar sus mensajes, una pareja de tuiteros y una periodista que utilizaba las redes sociales para contar lo que no podía en sus crónicas, pero yo he encontrado en el ciberespacio la libertad para contar mi realidad. Yo soy una persona respetuosa, pero respetuosa con la realidad, no con determinados poderes políticos.

- ¿En qué situación se encuentra la libertad de expresión de la prensa mexicana y cómo convive con ello?

- Cada vez hay más presión para no informar, y sobretodo previene del poder en México, de los periodistas corruptos que trabajan tanto para el Gobierno como para los cárteles de la droga. Lo que siempre digo es que yo no nací ayer, sino que soy española y tengo mis papeles europeos, y he elegido estar allí, así que vivo esa presión como parte de mi manera de ejercer el periodismo. Yo tengo mucha seguridad en mi trabajo, intento que la presión me entre por un oído y me salga por otro, pero también a veces me siento sola ante el peligro, porque no hay nadie, un medio de comunicación, que me proteja.

- ¿Por qué decide que es en Ciudad Juárez donde debe estar?

- Bueno, cuando yo llamé a mi mamá para decirle que volvía a México desde Estados Unidos dos días antes de coger el avión, me dijo 'Judith no me hagas esto, te van a matar', y se le cortó la voz y yo sentí una punzada en el corazón, pero después enseguida me repuse para convencerla de que tenía que contar esta realidad. Yo creo que hay ciudades que te atrapan, y a mi me atrapó hace quince años Ciudad Juárez, que es la ciudad que me ha enseñado a vivir, y veo que los amigos que mueren no son narcotraficantes, y que los que mueren y son narcotraficantes se encuentran en la escala más baja del negocio, porque los grandes narcotraficantes son empresarios y políticos que por supuesto ya no viven allí... Si ves la realidad del narcotráfico y eres periodista, no te queda otra que contarlo.

- ¿Qué no nos llega a España de esta realidad?

- En España se quedan con los comunicados de prensa del Gobierno. Yo creo que muchas veces por sacar la noticia rápidamente no se investiga qué hay de verdad, y llegan las imágenes de los ejecutados y el mensaje oficial, pero se olvida lo más fundamental: que los muertos por la droga los pone la ciudad más peligrosa del mundo, que es Ciudad Juárez, y se convierte en una droga pacífica cuando llega a la ciudad más segura de Estados Unidos, que es El Paso de Texas.