Prisión para una mujer italiana por adulterar el café de su compañera de trabajo

La mujer estuvo durante nueve meses echando benzodiazepina en polvo al capuchino de su compañera
Una mujer italiana que dio un 'pequeño toque' al café de su compañera de trabajo ha sido condenada a cuatro años de prisión. A Mariangela Cerrato, de 53 años, se le ocurrió echar benzodiazepina en polvo en el capuchino de su compañera durante nueve meses, con intención de que despidieran a ésta, cuando preparaba a diario el café para su equipo.
Cerrato decidió llevar a cabo el plan tras escuchar rumores sobre recortes de empleos en la compañía de seguros para la que trabajaba en la localidad de Bra, en la región italiana de Piamonte.
"La droga induce fatiga, dolores de cabeza, mareos y dolores musculares y el ritmo de trabajo de mi clienta se desaceleró después de que bebió el capuchino", dijo Cristiano Burdese, abogado de la víctima, al diario La Stampa. La víctima se dio cuenta de que algo andaba mal cuando chocó contra un árbol en su camino a casa desde el trabajo.
Como los médicos no encontraron enfermedad alguna, ella comenzó a sospechar que su café era el culpable ya que su salud estaba bien cuando no se encontraba en el trabajo. Se convenció de sus sospechas cuando Cerrato le animó a tomar un café que había preparado. La mujer aceptó la bebida pero se quedó con una muestra que, cuando se analizó, se encontró que contenía una dosis "extremadamente alta" de benzodiazepina.
Ella dijo a la Policía que siguió y filmó en secreto a Cerrato, pudiendo observar cómo ponía la sustancia en la bebida. Cerrato negó haber manipulado el café y su abogado dice que apelará su sentencia.
Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos (es decir, actúan sobre el sistema nervioso central) con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes. Por ello, se usan en medicina para la terapia de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos, así como las epilepsias, la abstinencia alcohólica y los espasmos musculares.
La firma de seguros para la que trabajaban ambas mujeres manifestó que en 2017, cuando se produjo la drogadicción, no había planes para despedir a las personas. De hecho, estaban reclutando nuevos empleados en ese momento.
