Algunos adolescentes sufren 'jet lag social': los desajustes de sueño entre diario y el fin de semana les causan mayor ansiedad

Una revisión de 12 estudios y 230.000 personas concluye que los adolescentes sufren más ansiedad cuando esperan al fin de semana para recuperar las horas de sueño no dormidas
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Investigadores de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han acuñado un nuevo término: el 'jet lag social' que hace referencia a una situación concreta: el choque que sufren algunos adolescentes cuando duermen hasta tarde en verano o los fines de semana y después tienen que volver a la rutina escolar y esperar al fin de semana para poder recuperar las horas de sueño que no han dormido.
Esta situación la identifican como un patrón y sus autores han determinado que es "la tormenta perfecta para el desajuste circadiano". Además explican que el descontrol de rutinas parece ser un círculo vicioso, ya que, niveles más altos de ansiedad también predicen un mayor 'jet lag social'.
Estos hallazgos se han determinado en un estudio de revisión que se ha centrado en 12 trabajos anteriores y que, en su totalidad, contaban con más de 230.000 personas. A su vez, determinan que esta atribución es por "asociación" aunque no todavía de una "relación de causa directa probada". Aún con esta premisa encima de la mesa, el estudio da con varias claves acerca de la salud del sueño y del desarrollo biológico en la adolescencia.
Por qué se produce el desajuste
"Durante la pubertad, el reloj interno del cuerpo generalmente se retrasa unas horas, lo que significa que los adolescentes de forma natural no comienzan a sentir sueño hasta más tarde e, idealmente, también deberían despertarse más tarde", introduce la coautora del estudio Sara Chellappa.
En un segundo lugar, explica la relación entre las exigencias con el tiempo y las agendas apretadas: "También enfrentan demandas de su tiempo, desde los horarios escolares tempranos hasta la socialización en línea, que pueden robarles horas de sueño, especialmente durante la semana".
Con todo ello se produce "el choque" entre el deseo de dormir hasta tarde y las exigencias de la rutina, lo que provoca el desajuste del ritmo circadiano y desencadena en un escenario donde "la hora del cuerpo no coincide con la hora del exterior".
Un círculo vicioso entre falta de sueño y ansiedad
Además de desentramar las causas y poner nombre al evento, los investigadores determinan que esto produce un "círculo vicioso" entre falta de horas de sueño y ansiedad. "El jet lag social' podría afectar negativamente a la salud mental de los adolescentes. Niveles más altos de 'jet lag social' predicen niveles más altos de ansiedad".
Piden, además, prestar atención los cambios propios de la adolescencia y poner énfasis en la rutina del propio sistema educativo: "Hay que reconocer los cambios biológicos del sueño que se producen en la adolescencia, defender las necesidades de sueño de los adolescentes y reconsiderar los horarios de inicio en la educación secundaria para apoyar el bienestar de este grupo de población".
Por su parte, la autora principal del estudio, Hannha Ravenhall, ha explicado que es importante mirar más allá de lo que los individuos pueden hacer por sí solos y reconocer cómo los sistemas sociales más amplios pueden influir en el sueño.
De acuerdo con los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 4,4% de los adolescentes de entre 10 y 14 años sufren ansiedad. Este porcentaje asciende al 5,5% en el rango de edad de 15 a 19 años.
