Las trampas de la UCO a los detenidos por el crimen de Francisca Cadenas: le enviaron notas anónimas y llenaron su calle con carteles
Los agentes de la UCO colocaron varias trampas a los hermanos detenidos por el crimen de Francisca Cadenas
Las grabaciones encubiertas de la UCO a los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas: “No la vais a encontrar”
El caso de Francisca Cadenas, la mujer desaparecida hace nueve años en Hornachos, ha sido resuelto nueve años después. Informativos Telecinco ha tenido acceso a diferentes detalles de la investigación que las autoridades han llevado a cabo durante todos estos años.
Los agentes pusieron trampas a los acusados con notas anónimas y les colocaron micrófonos en su coche y en sus casas. Fue en octubre de 2024 cuando la UCO consiguió la autorización que necesitaban para poder poner micrófonos en los vehículos de los dos hermanos.
Primero se los colocaron a Juli, el hombre que estaba en casa cuando Francisca desapareció y hasta julio de 2025 no se los colocaron a Lolo, el otro acusado. Otra de las estrategias que utilizaron para conseguir sacarles información y recogerla a través de los micrófonos escondidos, era ponerles nerviosos.
Dejaron carteles en la puerta de sus casas y en los vehículos
Los agentes imprimieron carteles de la desaparecida y los dejaron en la puerta de su casa y en el salpicadero de los vehículos. Además, el Ayuntamiento puso el nombre de Francisca al callejón donde fue vista por última vez. Según ha podido saber el equipo de Informativos Telecinco, cuando los agentes colocaron micrófonos en la vivienda, los hermanos hablaron de cómo se produjo el crimen.
En ese momento los agentes tenían lo que llevaban buscando años. Entre ellos hablaron de cómo la agredieron y cómo la mataron. Hablaron de dónde estaba el cuerpo escondido, de las preocupaciones de cada uno. Volvieron a recordar aquel crimen de hace nueve años sin saber que toda la conversación estaba siendo grabada y escuchada por los agentes que les seguían la pista.
Con las diferentes trampas que fueron dejando en el entorno de los hermanos, cada vez se iban poniendo más nerviosos. Los agentes lo notaban porque al principio no hablaban del caso, parecía que en ellos no había nada que sospechar. Pero cuando empezaron a aparecer las primeras trampas, como las notas anónimas o el nombre de Francisca, se terminaron delatando.