Agresión sexual

Condenado a 13 años y medio por agredir sexualmente a su hermana a la que coaccionó con amenazas religiosas

Condenado por agredir sexualmente a su hermana tras amenazarla con contar a los Testigos de Jehová que había tenido relaciones fuera del matrimonio
El hombre ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Almería. Europa Press Archivo
  • Se le acusa de un delito de agresión sexual continuado a su hermana a la que intimidó y presionó para que se desnudara ante ella y se dejara explorar su zona íntima bajo el pretexto de comprobar "si era virgen"

  • También amenazó a la joven con que contaría a la comunidad de Testigos de Jehová a la que pertenecían que había tenido relaciones fuera del matrimonio

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Un hombre ha sido condenado a 13 años y medio de prisión por la Audiencia Provincial de Almería. Se le acusa de un delito de agresión sexual continuado a su hermana a la que intimidó y presionó para que se desnudara ante ella y se dejara explorar su zona íntima bajo el pretexto de comprobar "si era virgen". También amenazó a la joven con que contaría a la comunidad de Testigos de Jehová a la que pertenecían que había tenido relaciones fuera del matrimonio.

El fallo, al que ha tenido acceso Europa Press, tuvo en cuenta la agravante de abuso de superioridad y parentesco, no solo por el rol de figura paterna que ejercía sobre la chica, 14 años menor que él, sino además por la coacción religiosa que aplicó sobre la víctima.

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El tribunal agravó la pena al haberse acreditado durante el juicio, en el que la perjudicada mantuvo un testimonio "creíble" y "persistente", que se produjeron al menos cuatro agresiones de este tipo.

La sentencia apunta que el acusado exigió a su hermana que se desnudara y le permitiera explorar su zona genital con la excusa de comprobar "si era virgen" a sabiendas de la "connotación sexual" de su petición destinada realmente a satisfacer "sus deseos lúbricos".

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Aunque la víctima, que contaba con 19 años en el momento de los hechos, se negó en reiteradas ocasiones, el procesado insistió en su idea, para lo que la "intimidó" con contarle a sus padres y a la comunidad de Testigos de Jehová a la que pertenecían que había tenido relaciones sexuales si no accedía a sus peticiones.

Debido a las presiones y amenazas del acusado, la víctima finalmente accedió a sus exigencias. En su declaración, el propio acusado reconoció que le planteó a su hermana que "o la llevaba al ginecólogo para que la examinara o tenía que permitir que la examinara él mismo" pese a que admitió carecer de conocimientos "técnicos" para este tipo de exploraciones.

Unos hechos sin consentimiento que se repitieron hasta en cuatro ocasiones

Aunque la defensa trató de justificar que hubo un "consentimiento" de la víctima para que su hermano "comprobara su virginidad", el tribunal destaca que "en absoluto" puede hablarse de consentimiento ya que la perjudicada "no tuvo otra opción" si no quería que su hermano, que "era una especie de guía espiritual" para ella, contara a la comunidad de Testigos de Jehová que "había mantenido relaciones sexuales".

"La fuerza intimidatoria empleada en este caso es incuestionable, no ya solo porque el propio acusado se erige en padre y guía espiritual de su hermana sino porque la constriñe para realizar el reconocimiento genital o él personalmente o un ginecólogo", expone la Sección Tercera, apuntando que la víctima no ratificó que se le ofreciera la opción de ser vista por un profesional.

Los hechos, que tuvieron lugar el 28 de octubre de 2023, se repitieron hasta diciembre de ese mismo año al menos en tres ocasiones más en el domicilio del acusado bajo las mismas exigencias y amenazas con las que conseguía vencer la negativa de la víctima. No obstante, en esas veces posteriores no hubo palpaciones interiores.

El tribunal estima que el procesado se prevalió para cometer sus actos de la posición que le otorgaba ser el hermano mayor de la víctima, ante la que "siempre había actuado con ella como un padre", así como del "respeto" y "confianza" que la chica le tenía.

Finalmente, la mujer terminó por denunciar los hechos ante la Guardia Civil en enero del año siguiente. No obstante, durante la instrucción de caso y la posterior vista oral no fue posible cuantificar el daño psicológico sufrido.

Además de las pena privativa de libertad, el tribunal también condenó al acusado a 15 años de alejamiento e incomunicación con respecto a su hermana, diez años de libertad vigilada y el pago de 4.000 euros de indemnización, entre otras medidas accesorias.