El lado oscuro del negocio de las hipermontañas rusas estalla tras la última muerte en EEUU: la empresa Six Flags, en el foco

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La muerte de un padre que montó junto a su hijo en una hipermontaña rusa gigante tras caer de más de 60 metros de altura, al soltarse presuntamente su cinturón de seguridad, ha vuelto a poner en el primero plano a estas atracciones.

La empresa Six Flags está en el foco tras anunciar el cierre temporal de nueve atracciones en todo EE.UU. Porque el lado oscuro que se esconde tras el negocio de estas atracciones está costando vidas. Medios americanos, desde New York Post o la CNN, se hacen eco de una realidad que tiene preocupadas a muchas familias americanas cuyo ocio se puede convertir en una trampa mortal.

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La muerte de Hassan Jihad Ibn Kariem, maestro de 42 años, tras caer de la montaña rusa Goliath, de 61 metros de altura, en el parque de atracciones 'Six Flags Over Georgia', en Estados Unidos, se produce menos de dos semanas después de que Six Flags retirara definitivamente su montaña rusa X2 en Magic Mountain, en California, en medio de demandas que alegan que la atracción causó lesiones cerebrales traumáticas.

Lo que distingue a X2 de otras montañas rusas es su cualidad de cuarta dimensión: sus asientos giran 360 grados alrededor de la vía mientras los trenes alcanzan velocidades de casi 130 kilómetros por hora durante aproximadamente dos minutos.

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Más de 100 personas han denunciado haber sufrido daños tras montar en el X2 Magic Mountain

Más de 100 personas han denunciado haber sufrido daños en la atracción, que contaba con asientos giratorios que volcaban a los pasajeros durante las caídas y giros a alta velocidad. Dos mujeres fueron sometidas a cirugía cerebral de emergencia tras subirse a ella en julio, según una investigación de CNN que desvela muchos de estos casos en primera persona con las opiniones de expertos médicos y de seguridad.

Los abogados del parque temático han defendido la montaña rusa en los tribunales cuando los pasajeros o sus familias los demandaron por lesiones, argumentando que un letrero advierte a los pasajeros que "existen riesgos inherentes al participar en cualquier atracción o juego de feria".

También han afirmado que X2 se somete a pruebas periódicas y que las fuerzas físicas que experimentan los pasajeros no son lo suficientemente fuertes como para causar una lesión cerebral traumática a un pasajero "normal" que la utilice "siguiendo las instrucciones".

Pero los expertos que hablaron en la investigación de la CNN señalaron que "las graves lesiones cerebrales que requirieron atención neuroquirúrgica de urgencia fueron el resultado de un evento traumático de aceleración y desaceleración rápidas experimentado durante el viaje en la atracción X2”. La polémica sigue ahí.

El gigante de los parques de atracciones Six Flags ha adoptado cada vez más atracciones extremas y de alta velocidad, incluidas las llamadas "hipermontañas rusas": atracciones gigantescas que pueden alcanzar los 91 metros de altura y lanzar a los pasajeros a través de caídas y giros espídicos. Estas torres del terror son un gran negocio. En 2025, contribuyeron a atraer a 47,4 millones de visitantes al parque y generaron miles de millones en ingresos, según datos del New York Post.

David Bertozzi, presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Seguridad de Atracciones de Parques de Diversiones, reconoció al New York Post que "las montañas rusas no son infalibles y que su construcción extrema ha provocado lesiones a algunos pasajeros. Se han vuelto más arriesgadas con el paso de los años". Y es que el negocio manda y los clientes piden cada vez más emociones fuertes.

Los ingenieros están obligados a calcular cuidadosamente las fuerzas G en cada uno de los pasos hacia delante en los riesgos de las atracciones. La pregunta es dónde está el límite y si realmente se han cruzado ya líneas rojas en este sentido porque aunque la maquinaria de una montaña rusa funcione a la perfección, el cuerpo humano aún podría sufrir daños. Y más con un público tan diverso en edades y constitución. Una tarea nada fácil de controlar.

Los expertos ya empiezan a alertar de que en este tipo de atracciones extremas sufren el corazón, el cuello y la columna vertebral. La realidad es que se han notificado casos aislados de accidentes cerebrovasculares, lesiones arteriales y hemorragias intracraneales tras el uso de atracciones de parques de diversiones, aunque no se ha establecido una relación causal directa.

Un informe del Consejo Nacional de Seguridad para la Asociación Internacional de Parques de Atracciones y Entretenimiento estimó 652 lesiones en montañas rusas en toda Norteamérica en 2024, frente a las 458 de 2023, informa el New York Post. La tasa aumentó de 0,88 a 1,27 lesiones por millón de viajes en montaña rusa, un 44%, aunque la probabilidad de sufrir una lesión grave en cualquier atracción de parque de diversiones fijo sigue siendo de aproximadamente 1 entre 15,5 millones.

Es cierto que este tipo de atracciones cumplen con unos rigurosos estándares de seguridad, pero al ir haciéndose cada vez más complejas hasta estos podrían ser insuficientes. Las instalaciones pueden superar todas las inspecciones pero la pregunta ahora es qué se inspecciona. Los parques realizan controles diarios, mientras que las inspecciones más exhaustivas se llevan a cabo a intervalos establecidos por las recomendaciones del fabricante y los requisitos estatales. Y los expertos señalan que hay estados donde no existen requisitos de inspección obligatorios por lo que los inspectores que identifiquen problemas graves de seguridad no pueden clausurar una atracción. Y desmontarla a diario es una misión imposible.

Los expertos ya ponen encima de la mesa la necesidad de una ley que regule estas montañas rusas de riesgo extremo. Porque aunque haya accidentes que puedan ser inevitables, las montañas rusas están para asustar, pero no para acabar con vidas.