La desaparición de Natalia Hernández en La Palma: cuatro años sin rastro, una maleta abandonada y un cadáver momificado que era de otra mujer
La Guardia Civil corrobora que Natalia Hernández sigue desaparecida y que un cadáver momificado era de otra vecina de La Palma
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Natalia Hernández Martínez sigue desaparecida casi cuatro años después de que se perdiera su rastro en el aeropuerto de La Palma. La Guardia Civil ha confirmado esta semana a la web de 'Informativos Telecinco' que la joven madrileña continúa sin aparecer y ha corroborado que el cadáver momificado encontrado en diciembre de 2025 en un barranco de la isla no era el suyo, sino el de María Penélope S. A., una vecina de 53 años. Esta identificación ya había trascendido meses atrás, en agosto, cuando la Policía Nacional informó de que había logrado poner nombre a los restos.
Natalia, que tenía 34 años cuando desapareció, había viajado a La Palma desde Tenerife el 24 de octubre de 2022 para incorporarse a un nuevo trabajo en un hotel de Fuencaliente. Las cámaras de seguridad la captaron caminando por el aeropuerto, pero nunca llegó a recoger la maleta que había facturado ni se presentó en el establecimiento donde la esperaban. Su desaparición se denunció 17 días después y la investigación de la Guardia Civil terminó archivada ante la falta de indicios que permitieran esclarecer lo ocurrido.
Las búsquedas y los posibles avistamientos de todos estos años no han dado resultado. La última batida difundida en la cuenta de Instagram creada para apoyar su búsqueda (@buscandoanaty) se publicó en 2023. Un año después, la abogada Yaiza Pérez y la criminóloga Tania Rodríguez reclamaron que se investigara un aparcamiento subterráneo situado bajo las pistas del aeropuerto, una de las diligencias que consideraban pendientes. Sin embargo, no han trascendido resultados de las actuaciones que solicitaron y, cuatro años después, el caso sigue rodeado de incógnitas.
El cadáver momificado que no era Natalia Hernández
El 9 de diciembre de 2025, un cazador encontró un cadáver en avanzado estado de descomposición y momificación en el barranco de Los Pajaritos, en la parte alta del barrio de Velhoco, en Santa Cruz de La Palma. La zona, un enclave aislado y de difícil acceso, obligó a movilizar a efectivos policiales y bomberos para recuperar los restos. Las primeras informaciones confirmaron que se trataba de una mujer y que la Policía Nacional trataba de determinar su identidad.
La desaparición de Natalia Hernández hizo que surgiera la posibilidad de que el cuerpo fuera el suyo. La joven había desaparecido en la misma isla más de tres años antes y nunca se había logrado determinar hacia dónde se dirigió después de supuestamente abandonar el aeropuerto. Además, según explicó entonces el criminólogo tinerfeño Félix Ríos, entre la terminal palmera y el lugar del hallazgo había unos 15 kilómetros por caminos y pistas, un recorrido que podía hacerse a pie en aproximadamente tres horas y media o cuatro. La distancia, sin embargo, no demostraba que existiera una relación entre ambos casos.
En agosto de 2026, la Policía Nacional informó de que los restos correspondían a María Penélope S. A., una vecina de La Palma de 53 años cuya desaparición se remontaba a octubre de 2025. Los investigadores trataban de esclarecer las causas de su muerte y no descartaban una posible muerte violenta con intervención de terceras personas. La identificación descartó definitivamente que el cadáver fuera el de Natalia, por lo que el hallazgo no resolvió el caso que había mantenido en vilo a quienes seguían buscando a la joven madrileña.
El último rastro de Natalia en el aeropuerto de La Palma
Natalia había vivido en países como Nepal y Reino Unido antes de instalarse en Canarias. Tras una ruptura sentimental, atravesó una etapa de dificultades económicas y llegó a trabajar en un camping de La Laguna, en Tenerife, a cambio de alojamiento y comida. Allí sufrió un episodio de salud que, según la información recabada posteriormente por profesionales que analizaron el caso, llevó a los responsables del establecimiento a pedirle que se marchara. Después encontró una oportunidad laboral en una empresa de animación que prestaba servicios en un hotel de Fuencaliente, en La Palma.
La propia empresa le compró el billete de avión. El 24 de octubre de 2022, un hombre perteneciente a una comunidad espiritual con la que Natalia había tenido contacto la acompañó hasta el aeropuerto de Tenerife Norte. Las cámaras la captaron en el control de seguridad a las 17:15 horas. Más tarde, las grabaciones del aeropuerto de La Palma la situaron caminando por la terminal, sola, con mascarilla y sin haber recogido su equipaje facturado. Aquellas imágenes se convirtieron en la última pista conocida de la joven.
Natalia nunca llegó al hotel donde debía incorporarse al trabajo. Tampoco se ha podido establecer con certeza si salió del aeropuerto, qué dirección tomó o si alguien pudo encontrarse con ella en algún momento del trayecto. Según explicaron la abogada Yaiza Pérez y la criminóloga Tania Rodríguez en 2024, las cámaras exteriores del aeródromo ubicado en Villa de Mazo no funcionaban por problemas técnicos en aquellos días. La falta de esas imágenes impidió reconstruir sus movimientos una vez que desapareció de las grabaciones interiores.
Una denuncia tardía y una investigación sin resultados conocidos
La denuncia por la desaparición de Natalia se presentó 17 días después de que se le perdiera el rastro. Según la información aportada por las profesionales que analizaron el caso, fue el mismo hombre que la había acompañado al aeropuerto de Tenerife Norte quien comunicó su desaparición. No ha trascendido el motivo de la demora. Para la abogada y la criminóloga, el tiempo transcurrido dificultó las pesquisas porque, cuando se comenzó a preguntar por los últimos movimientos de Natalia, algunos posibles testigos podían haber olvidado detalles relevantes.
La Guardia Civil investigó distintas posibilidades, entre ellas que Natalia hubiera abandonado la isla por vía aérea o marítima. También se realizaron búsquedas y se difundió su imagen para tratar de localizarla. Durante los primeros meses, el presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills, consideró poco probable que hubiera salido de La Palma sin dejar algún registro y señaló que el hecho de que no recogiera su maleta era un detalle significativo. No obstante, ninguna de estas valoraciones permitió determinar qué le había sucedido.
El Juzgado de Instrucción número 1 de Santa Cruz de La Palma archivó provisionalmente la causa ante la falta de indicios y de avances relevantes. Yaiza Pérez y Tania Rodríguez explicaron hace justo un año que habían solicitado autorización judicial para inspeccionar el aparcamiento subterráneo situado bajo las pistas del aeropuerto, una zona de acceso restringido que consideraban pendiente de explorar. No obstante, hasta la información disponible no han trascendido resultados de esa petición ni nuevas actuaciones que hayan permitido reactivar el caso.
Las incógnitas que persisten cuatro años después
Uno de los detalles que más interrogantes ha generado es que Natalia abandonara la terminal sin recoger su maleta facturada. En su equipaje llevaba ropa y otras pertenencias, pero no llegó a recuperarlo. También se desconoce si alguien la esperaba en el exterior, si llegó a encontrarse con alguna persona durante el trayecto o si se marchó caminando. Hay que tener en cuenta que el aeropuerto palmero se encuentra situado junto al mar. La falta de grabaciones exteriores y de testimonios concluyentes ha impedido reconstruir lo ocurrido aquella tarde.
Yaiza Pérez y Tania Rodríguez cuestionaron la hipótesis de una desaparición voluntaria que se había manejado inicialmente. Ambas sostuvieron que los mensajes que Natalia había enviado a personas cercanas antes de viajar, algunos interpretados como despedidas, debían valorarse teniendo en cuenta su estado de salud. A su juicio, la información que habían recopilado planteaba dudas sobre si estaba en condiciones de tomar libremente una decisión. Estas consideraciones, sin embargo, no permitieron establecer qué le ocurrió ni confirmar la intervención de terceras personas.
Mientras tanto, SOS Desaparecidos mantiene activa la alerta de búsqueda de Natalia Hernández. La identificación de María Penélope permitió descartar una posible vía para resolver el caso, pero no aportó información sobre el paradero de la joven madrileña. Cuatro años después de su desaparición, sigue sin saberse qué ocurrió tras su llegada al aeropuerto de La Palma, si sufrió un accidente o si alguien pudo intervenir en su desaparición. La última pista continúa siendo aquella imagen en la terminal, caminando sin su equipaje y sin que volviera a tenerse noticia de ella.