El día a día de Carla, amputada de brazos y piernas por una bacteria: "No hay ni una sola cosa que haga igual que antes"
Esta joven valenciana de 27 años se contagió de una bacteria en 2024 y los médicos tuvieron que amputarle las cuatro extremidades
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La pasión de Carla ha sido siempre montar a caballo. "Yo monto desde que tengo ocho años y para mí es como respirar. Yo creo que me ha venido muy bien notar esa libertad que he anhelado tanto", cuenta esta joven valenciana, a la que le amputaron sus cuatro extremidades tras intervenirle de un pequeño bulto en la ingle. Informa en el vídeo María Fente.
Lo que iba a ser una operación rutinaria cambió su vida para siempre al verse afectada por una bacteria que le produjo un fallo multiorgánico que la llevó a un coma inducido. Cuando se despertó, 12 días después, le habían amputado las extremidades debido a que la medicación que le pusieron era tan fuerte que le provocó una necrosis.
Aquello fue en marzo de 2024. "Me amputaron en mayo, el 28, y el 1 de septiembre ya estaba encima de un caballo", relata Carla a Informativos Telecinco. La joven se reencontró con Bolero, a pesar de lo que le habían dicho los médicos. "Me dijeron que nunca podría volverlo a montar", recuerda.
"El médico le dijo a mi padre que se despidiera"
Aquello le dio fuerzas para volver a coger las riendas de su vida tras haber rozado casi la muerte. "Mi padre es transportista y el médico que estaba de guardia en ese momento le dijo, 'pasa a despedirte de tu hija porque te está esperando'", cuenta.
Desde entonces, Carla ha entrenado a diario para aprender a hacerlo todo de nuevo. "Yo sin estas manos creo que no podría hacer prácticamente ni la mitad de cosas que hago: ducharte, cocinar, peinarte, coger un vaso, coger una cuchara", relata.
Paso a paso, a esta valenciana de 27 años ya casi nada se le resiste. "No hay ni una cosa, creo que la haga igual que antes", confiesa. Y es que se ha enfrentado a todo tipo de retos. "Aún todavía me queda el camino por hacer, como siempre digo, tengo dos años de vida y a un niño de dos años, pues tampoco le puedes pedir mucho más", dice.