El temporal en Valencia, Cataluña y Baleares tiene las horas contadas: la intensidad y gravedad de las lluvias se reducirá en los próximos días
Cataluña, Baleares y el sur de Andalucía seguirán con lluvias, aunque serán más moderadas
¿Cuándo se marchará la dana Adam?: este lunes, se mantiene la alerta roja por lluvias en Valencia y Alicante
La acumulación de agua en zonas de Valencia y Cataluña en las últimas semanas ha superado récords históricos al dejar más de 700 litros por metro cuadrado acumulados en menos de 24 horas en zonas de Alicante.
En el municipio de Pego, Valencia, las lluvias más recientes han dejado 693 litros por metro cuadrado en tan solo 24 horas. Las localidades de Oliva y Real de Gandía, ambas también de la Provincia de Valencia, han acumulado 643 y 615 litros por metro cuadrado respectivamente en apenas un día. Estas inusuales acumulaciones de agua han llegado a alcanzar más de medio metro de altura en algunos municipios.
No obstante, durante los próximos días la intensidad y gravedad de las lluvias se irá reduciendo y las próximas precipitaciones se parecerán más a las borrascas habituales del otoño. Se prevé que se mantengan las alertas por lluvias en Cataluña, Baleares y el sur de Andalucía, pero estas serán mucho más tranquilas que las de los últimos días.
La principal causa: la temperatura del Mediterráneo
Las devastadoras lluvias que han azotado la costa este de la Península y las Islas Baleares durante las últimas semanas son un fenómeno cada vez más habitual en las costas del Mediterráneo. Su origen está en gran medida en las anormales temperaturas del Mediterráneo para esta época del año.
Para los meteorólogos, la temperatura del mar es un indicativo clave que permite prever cómo serán las precipitaciones y el tiempo en los siguientes días. Es precisamente esto lo que ha permitido que se puedan prever las fuertes lluvias y se hayan podido tomar medidas preventivas.
Actualmente el Mediterráneo tiene una temperatura extremadamente cálida y eso provoca que haya más humedad y mayor acumulación de agua de las nubes. En consecuencia, las descargas son mayores y mucho más rápidas y violentas, causando así más riadas e inundaciones.