Isabella Rossellini y su única rutina física a los 73 para mantenerse en forma: “Me viene muy bien”
La actriz y modelo anda unos 5 kilómetros diarios en su granja de animales en Long Island
Una casa en una isla sueca, sus hermanos, su madre Ingrid Bergman: Rossellini recuerda los veranos de su infancia
Cuatro décadas después de encarnar a la torturada cantante de club nocturno Dorothy Vallens en la icónica 'Terciopelo azul', Isabella Rossellini no echa de menos para nada aquella versión etérea e hipnótica de sí misma que marcó una época en el cine y la moda. Se siente perfectamente cómoda en su piel actual, la de los 73 años, porque, como ha dicho en alguna ocasión, con la edad uno “no está ya probando nada a nadie… y la vida se vuelve más divertida”.
La actriz, directora y modelo representa hoy una de las voces más lúcidas y tranquilizadoras sobre lo que significa madurar bien. Lejos de los discursos antiaging o de la obsesión por conservar una juventud imposible, Rossellini ha construido un relato basado en la aceptación del paso del tiempo y la vida con sentido.
“Envejecer trae mucha felicidad. Te haces más pesado y con arrugas -eso no es tan bueno- pero hay una libertad que viene con eso. Mejor hago ahora lo que quiero, porque luego no tendré otra oportunidad”, explicaba hace unos años en una entrevista en ‘The Guardian’.
Uno de los aspectos más interesantes de su estilo de vida es que no se apoya en rutinas de ejercicio rígidas o en entrenamientos extremos, sino en el movimiento integrado en la vida diaria. Tal como ha contado en una entrevista en ‘Yo Dona’, caminar forma parte esencial de su jornada, pero no como una obligación, sino más bien como una consecuencia natural de la vida que ha elegido.
La vida en la granja de animales
Rossellini reside desde hace años en una granja orgánica en Long Island, Mama Farm, donde cuida animales y gestiona su día a día. Ese entorno le permite desplazarse a pie, recorrer los terrenos, atender a los animales y realiza tareas cotidianas que implican caminar de forma constante y consciente.
“La espalda siempre me ha molestado, la he tenido muy delicada, y eso me ha impedido practicar deportes (…) En la granja puedo andar unos 5 kilómetros diarios, siempre y cuando el tiempo acompañe, y eso me viene muy bien”, asegura la actriz italiana.
Caminar al aire libre puede parecer poca cosa, pero lo cierto es que es una de las prácticas más eficaces y sostenibles para preservar la movilidad, la salud cardiovascular y el bienestar mental a partir de cierta edad. En el caso de Rossellini, esa actividad diaria es suficiente para mantenerse en forma y sentirse bien, sin necesidad de gimnasios ni rutinas artificiales.
Master en etología
El envejecimiento saludable de la actriz y modelo no se limita al plano físico. Cuando su carrera en el cine comenzó a ofrecer menos oportunidades -algo que ella misma ha señalado que ocurre especialmente a las mujeres a partir de los 40 y 50- decidió volver a estudiar. Se matriculó en la universidad y obtuvo un máster en etología, el estudio del comportamiento animal.
Esta decisión le permitió mantenerse intelectualmente activa y conectada con su curiosidad. Como ella misma ha explicado, estudiar le dio estructura, estímulo mental y un nuevo propósito, factores fundamentales para el bienestar emocional a largo plazo.
Del discurso y la vida cotidiana de Rossellini se desprende que envejecer bien no va de luchar contra el tiempo, sino de aprender a convivir con él. Su ejemplo resulta especialmente inspirador porque es tan alcanzable como sencillo: movimiento diario, curiosidad constante y una mirada amable hacia el paso de los años.
