Melinda French o cómo dejar atrás su divorcio con Bill Gates y redescubrir su propia voz a los 60

Melinda French Gates
Melinda French Gates, self made woman. Getty Images
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Durante décadas Melinda French Gates fue una figura visible, pero secundaria. Estaba en las fotos, en los actos oficiales y en los grandes eventos filantrópicos, pero su identidad pública aparecía siempre ligada a estructuras mayores: Microsoft, la fundación, el matrimonio. Bill Gates era el centro de su propio relato, pero eso ha cambiado. A sus 61 años se ha se ha convertido en un ejemplo de resiliencia, autoconocimiento y empoderamiento maduro. Tras divorciarse después de 27 años, dirige su propia fundación centrada en las mujeres y ha escrito un libro de memorias, 'The Next Day', en el que reflexiona sobre cómo enfrentar cambios vitales con consciencia y valentía.

Bill y Melinda Gates se divorcian tras 27 años de matrimonio
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Melinda nació en 1964 en Dallas, Texas, la segunda de cuatro hijos de un ingeniero aeroespacial y un ama de casa. En esa familia de clase media la educación y la disciplina eran pilares centrales. Desde muy joven mostró una inclinación clara por la tecnología y la ciencia, en un contexto donde pocas mujeres ocupaban ese espacio. Estudió informática y economía en la Universidad de Duke, donde se graduó con honores, y en 1987 llegó a Microsoft como product manager, en un momento clave de expansión de la compañía. Allí trabajó en diversos proyectos estratégicos, consolidando una carrera profesional propia antes de que su identidad pública quedara asociada al apellido Gates.

Se casó en 1994 con el gran magnate tecnológico y a partir de entonces su vida profesional y profesional entraron en una dimensión global. Su trabajo no fue simbólico ni protocolario. Melinda dirigió líneas estratégicas, impulsó programas globales y fue una de las principales voces de la fundación en temas de derechos reproductivos, acceso a anticonceptivos y empoderamiento de mujeres en países en desarrollo. "Bill inteligente como pocos, pero ella lo es más", dijo en cierta ocasión Warren Buffett. En 2015 creó Pivotal Ventures, una organización independiente centrada en expandir el poder y la influencia de mujeres y niñas en EEUU. Fue su primer gran proyecto completamente propio, separado de estructuras compartidas y con una visión autónoma.

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"La conversación más aterradora"

En 2021 Melinda y Bill Gates anunciaron su divorcio. El proceso marcó un punto de inflexión no solo personal, sino identitario. "Le dije a Bill que se fuera de casa. Fue una de las conversaciones más aterradoras que he tenido en mi vida", admitiría ella, para quien la separación había sido durante mucho tiempo algo "casi inimaginable". Su exmarido ha reconocido que ese fue el mayor fracaso de su vida. Hoy Melinda lo ve como algo "necesario". A partir de ese momento inició una transición pública y privada que implicó redefinir su rol profesional y reconstruir su identidad personal.

“Cuando llegan las transiciones —y lo harán— necesitamos estar listos para pasar algo de tiempo en los claros que crean en nuestras vidas. Después de todo, las transiciones son disruptivas y desorientadoras… pero esa, he llegado a entender, es parte de su magia”, escribía en 'The Next Day'. Previamente ya había publicado 'The Moment of Lift', enfocado en el empoderamiento femenino. En 2024 abandonaba de forma definitiva la Gates Foundation, cerrando una etapa de más de dos décadas al frente de la mayor estructura filantrópica del mundo. Era el último paso hacia su independencia. Melinda representa ahora a la mujer que se recompone con calma, que se reconstruye sin prisa, que deja de vivir desde el rol y empieza a hacerlo desde la identidad.

Un figura con identidad propia

Hoy, Melinda French Gates se presenta como una figura autónoma, con proyectos propios e independientes. No ha abandonado la filantropía, pero ha redefinido su forma de ejercerla. En 2019 se comprometió a destinar 1.000 millones de dólares, a lo largo de 10 años, para promover los derechos femeninos. "Todas tenemos poder. Pero hay barreras en la sociedad que a menudo impiden a las mujeres utilizar todo su potencial. Nuestra labor es ayudar a eliminarlas", aseguraba en una entrevista en 'Elle'. Tampoco echa de menos los viejos tiempos. "Estoy muy contenta de estar lejos de toda esta suciedad", ha deslizado respecto a las menciones de su exmarido en los archivos de Jeffrey Epstein.

Su biografía es la historia de una mujer que ha transitado por múltiples estructuras de poder —tecnológicas, institucionales, filantrópicas y personales— y que ha sabido reconstruirse sin perder continuidad. Hoy no se define por lo que fue, sino por lo que ha construido desde una posición propia y autónoma. Y ese es su mayor logro.