Música

Alejandro Sanz, sobre sus problemas de salud mental: "A mí todo el rollo depresivo me empezó en un hotel"

Alejandro Sanz
Alejandro Sanz, éxito redefinido. Cordon Press
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Durante años, Alejandro Sanz fue sinónimo de éxito. Discos multiplatino, giras interminables, premios, himnos generacionales. Pero detrás de ese machacón ritmo industrial, en muchas ocasiones se agazapaban la tristeza y el vacío. Era un artista atrapado en su propio mito. En 2007 tuvo que interrumpir una gira debido a un episodio de depresión por estrés. Y más recientemente, en 2023, confesaba públicamente que "no estaba bien" y no tenía ilusión por las cosas. A base de terapia, medicación y el apoyo de su entorno, el autor de 'El alma al aire' salió de ese agujero negro. "Me siento muy bien, conforme conmigo, tranquilo y seguro de lo que hago. Estoy en el mejor momento de mi vida", asegura en una entrevista en 'Elle'.

Hubo una época en la que la carrera de Alejandro Sanz parecía una maquinaria perfecta. Todo funcionaba, todo vendía, todo llenaba. De hecho, puede presumir de ser el artista español con más Grammy Latinos de la historia y de haber vendido de 25 millones de discos en el mundo. Pero la exigencia, la presión, la imagen pública y la expectativa constante convirtieron el éxito en un espacio sin descanso. No hubo un punto de inflexión evidente, pero en cierto momento Alejandro empezó a hablar de salud mental, de ansiedad, de fragilidad emocional. Y, aunque inicialmente se sintió abrumado por la repercusión, sacarlo a la luz le ayudó a desestigmatizar el problema y a sentirse comprendido por su público.

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Cuando el artista se convierte en persona

"A mí todo el rollo depresivo me empezó en un hotel, o sea, me di cuenta estando en uno. Los hoteles fueron uno de los elementos que me disparaban esos pensamientos y sentimientos, porque son muy ingratos cuando tienes que estar tanto tiempo solo en ellos. En el directo experimentas un subidón enorme, y luego, ¡pum!, te quedas solito ahí en una habitación. Y eso te mata", rememora en la citada entrevista.

Siguiendo recomendaciones médicas, evitó el aislamiento y se apoyó en su círculo cercano de amigos y familiares. En plena gira de su último disco, '¿Y ahora qué +?', que llegará a España en junio, admite que ahora lo gestiona mejor con gente acompañándole de cerca. "Si lo hubiera sabido antes, habría tenido a alguien a mi lado siempre para los bajones, para los momentos en los que no quieres estar solo y necesitas hablar", explica.

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"Hoy lo veo todo con otra perspectiva y con un poquito de cuidado, porque no quiero que me vuelva a pasar lo mismo, así que no dejo entrar determinadas cosas en mi cabeza y me tomo la música de otra forma: venimos a cantar, no a operar a corazón abierto. Pienso: “Hazlo bonito ¡y déjate de historias!”, añade.

El caos de la memoria

También le ha ayudado enfrentarse cara a cara a los picos y valles que han jalonado su propia carrera en el documental 'Cuando nadie me ve'', estrenado a finales de enero. incluso aunque eso supusiera exponer su lado más personal. "Me parecía una buena forma de echar la vista atrás y hacer un recuento. Muchas veces hay cosas que se tergiversan con el tiempo, otras que no recuerdas, gente que tiene visiones diferentes sobre un mismo tema. La memoria es un caos. Y ahora que sentía que había como un parteaguas (...) quería ver desde dónde venimos y hacia dónde vamos".

Romper esa barrera del "artista intocable" le ha servido para conocerse mejor y (re)aprender a vivir con la música porque la necesita para sanar, después de una época de desencanto porque "todo giraba en torno a los algoritmos y números". "Soy este Sagitario al que le encanta su soledad, mandar en su vida, llevar a cabo lo que quiere, amar mucho a su familia, hijos, amigos y hacer sentir bien a la gente", concluye.