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Martín Fiz, un campeón del mundo de maratón aún en forma a los 62: “Sigo corriendo como a mis 20 años”

El atleta español Martín Fiz en una prueba celebrada en Berlín en 2025
El atleta español Martín Fiz en una prueba celebrada en Berlín en 2025. Europa Press
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Martín Fiz (Vitoria, 1963) es uno de los grandes referentes del atletismo español y una figura clave en la historia del maratón mundial. Campeón de Europa en Helsinki 1994, campeón del mundo en Gotemburgo 1995 y subcampeón mundial en Atenas 1997. A sus 62 años, Fiz sigue entrenando con constancia, combinando rodajes, trabajo de fuerza y participación frecuente en carreras populares y maratones en categoría máster

La revista Jot Down ha repasado con él sus inicios en el mundo deportivo recordando uno de sus hitos deportivos más importantes: ganar los seis maratones más prestigiosos del mundo (Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York) en su categoría de veteranos. Su trayectoria, marcada por la constancia, la disciplina y una pasión inagotable por correr, lo ha convertido en un símbolo del esfuerzo y la longevidad deportiva.

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"De pequeño era muy futbolero"

Fiz se considera hijo de una generación emigrada del campo, marcada por el trabajo duro y la necesidad de salir adelante. “Mis orígenes están en Salamanca, en Tamames. Pero yo nací ya aquí (Vitoria). Tuvimos una infancia dura”, recuerda. Su padre trabajaba en la siderurgia y en casa nadie imaginaba que aquel niño inquieto acabaría viviendo del atletismo: “Aún a mi madre le cuesta pensar cómo he podido vivir profesionalmente de correr”.

Su primera pasión fue el balón. “De pequeño era muy futbolero. Me hubiera encantado haber jugado con la cantera del Alavés”, confiesa. Incluso compartió descampado con Ernesto Valverde: “Veías que tenía talento desde pequeño, el tío siempre metía goles, hasta con la chepa”.

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A pesar de sus éxitos iniciales, incluyendo un oro iberoamericano en 3.000 metros obstáculos en 1988, Fiz pronto comprendió sus limitaciones en la pista: "Yo era más lento que el caballo del malo", confiesa con humor. Esta falta de punta de velocidad en el remate final le empujó hacia la ruta, siguiendo la estela de su gran amigo Diego García.

Pero el destino atlético de Fiz llegó gracias a un profesor de matemáticas que veía más allá de los libros. “Era un romántico del deporte, se dedicaba a llevarnos a los crosses del norte”. En aquel grupo coincidió con Maite Zúñiga, futura atleta internacional. Ese profesor supo detectar en él algo especial: “Yo creo que tenemos un don especial para saber qué niño tiene capacidades y talentos para correr”.

El joven Fiz empezó a despuntar en el campo a través y pronto se integró en la estructura atlética de Vitoria. Pasó por varios entrenadores —Víctor Clemente y Faustino Castillo— hasta que llegó el punto de inflexión: “En categoría junior ya empezaba a despuntar… y entonces ya di el paso de entrenar con Gregorio Rojo”.

Rojo, figura clave del atletismo español, entrenaba a nombres como Abascal o Teófilo Benito. Para Fiz, fue determinante: “Para mí era el que más sabía y además el que cuidaba verdaderamente al atleta”.

En aquellos años, el cross era el gran vivero del fondo español. “Jose Manuel Albentosa, Abel Antón y yo… siempre estábamos ahí”, recuerda. Esa base fue decisiva para su futuro: “Todos los atletas españoles que hemos triunfado en la prueba de maratón es porque teníamos una base muy buena del campo a través”.

Martín Fiz mantiene su forma física a los 62 años gracias a una rutina diaria centrada en correr y en conservar la disciplina que marcó toda su carrera. Sigue entrenando con constancia, combinando rodajes, trabajo de fuerza y participación frecuente en carreras populares y maratones en categoría máster, donde ha logrado victorias en los seis grandes, prueba de ello es que como cuenta en la entrevista "antes de venir me he metido 15 kilómetros a toda hostia y lo disfruto porque me gusta". Su estilo de vida continúa ligado al deporte: entrena cada día, cuida la técnica y mantiene la misma mentalidad competitiva que en su etapa profesional. Para él, correr sigue siendo una forma de vida que le permite conservar resistencia, salud y motivación a largo plazo.