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El hábito diario de Michelle Pfeiffer para mantenerse en forma a los 67: “Es lo mejor para la piel”

Michelle Pfeiffer
El secreto de Michelle Pfeiffer: movimiento y sudor. Cordon Press
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Lejos de quedar en el recuerdo icónico del cine de los 80 y 90, Michelle Pfeiffer ha encontrado en las series de televisión un territorio en el que reinventarse con proyectos como 'The first lady' o 'The Madison'. Esa nueva versión de la actriz a los 67 años también tiene mucho que ver con cómo se cuida fuera de foco, con los hábitos que sostienen esa energía y esa claridad que ahora proyecta en personajes más densos y exigentes.

En una entrevista reciente con Fox News, Pfeiffer lo dejó claro sin rodeos, su secreto no es un tratamiento exclusivo ni una dieta milagro sino algo mucho más terrenal: moverse y sudar. “Si solo pudieras hacer una cosa para verte mejor, ejercicio”, resumía con contundencia.

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La protagonista de 'Los fabulosos Baker Boys' insiste en que el ejercicio es “lo mejor para la piel, para el cerebro, para todo”, una visión integral del bienestar que conecta directamente con cómo hoy entendemos el envejecimiento saludable.

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Sudar cada día como filosofía de vida

El movimiento diario como mínimo viable es una idea que encaja especialmente bien en la franja de edad de más de 50, cuando el cuerpo empieza pedir negociación en lugar de imposición. Pfeiffer menciona la recomendación del doctor Sanjay Gupta de sudar un poco cada día, sin necesidad de extremos ni obsesión, pero sin excusas.

No hablamos de entrenamientos maratonianos sino de constancia, de activar el cuerpo todos los días aunque sea en pequeñas dosis, porque ahí reside el verdadero impacto acumulativo. "Todos deberíamos sudar un poquito cada día. Yo sudo mucho. Es muy bueno para la cabeza”, expresaba, conectando ejercicio con claridad mental, estado de ánimo y equilibrio emocional.

Genética sí, pero con responsabilidad

La actriz reconoce sin complejos que la genética juega a su favor, pero cuidarse sigue siendo una decisión diaria. Comer bien, haber dejado el tabaco a tiempo, mantenerse activa y, sobre todo, estar bien emocionalmente forman parte del mismo ecosistema de bienestar.

Este discurso no es nuevo en Pfeiffer, sino que encaja con una línea coherente que ha mantenido durante años, desde su interés por la alimentación -llegó a experimentar con dietas basadas en plantas antes de flexibilizar hacia un enfoque más equilibrado- hasta su insistencia en simplificar rutinas.

Hace unos años revelaba que su forma preferida de ejercicio es el pilates. "Es temprano y no tengo mucho tiempo, pero voy a hacer un calentamiento rápido de pilates para no lesionarme. ¡Ya está! Alerta de spoiler: me siento como nueva", explicaba en una publicación de Instagram.

En otras entrevistas ha dejado claro que con el paso del tiempo ha priorizado el equilibrio vital sobre la hiperexigencia profesional, especialmente tras convertirse en abuela, buscando una vida más “significativa” y consciente. "Hice que fuese difícil contratarme. Me parecía bien”, comentó la actriz en el podcast The Skinny Confidential Him & Her.

Esa decisión le permitió mantener su energía vital. “A lo largo de los años, he aprendido que la verdadera belleza no está en lo que ves, sino en lo que transmites. Puedes ser la persona más hermosa del mundo y aún así no iluminar una habitación", dijo en cierta ocasión. Para Pfeiffer, envejecer con gracia significa alcanzar un estado de serenidad y madurez donde lo que transmites es más potente que cualquier arruga.