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La rutina de Aitana Sánchez-Gijón para mantenerse en forma a los 57: "Siempre dos al día"

Aitana Sánchez, en la promoción de 'Amarga Navidad'. Getty Images
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En varias ocasiones Aitana Sánchez-Gijón ha contado cómo el regalo que le hizo Richard Gere cuando tenía solo 20 años le cambió la vida: un kiwi. El actor de 'Pretty Woman' le explicó los beneficios de esa fruta y desde entonces ella lo desayuna todas las mañanas sin falta. Ese hábito no explica por sí solo la fantástica forma física que luce la actriz a los 57 años, pero sí simboliza una forma de cuidarse basada en la constancia, la escucha del cuerpo y la naturalidad.

La protagonista de 'Amarga Navidad', la nueva película de Pedro Almodóvar, se ha convertido en un referente de cómo transitar la madurez con energía, equilibrio y sentido común. Lejos de fórmulas milagro o rutinas extremas, su estilo de vida e apoya en una estructura sencilla pero rigurosa.

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Su día a día no responde a un reloj rígido, pero sí a una lógica interna muy definida. La actriz reconoce que sus horarios dependen en gran medida del trabajo, especialmente cuando está en rodaje o sobre las tablas. "No me levanto siempre a la misma hora (...) pero si estoy grabando pues hay días que lo hago a las 5 de la mañana", explicaba en una charla con la presentadora y nutricionista Patricia Pérez en Youtube.

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En cambio, cuando su agenda es más flexible, se permite un despertar más tardío, incluso “a las 9 o 9 y media” . Este respeto por los ritmos del cuerpo es, para ella, tan importante como cualquier dieta o entrenamiento.

Ayuno intermitente, un pilar innegociable

Pero si hay un eje claro en su mañana es el ayuno intermitente. Sánchez-Gijón practica de forma habitual un protocolo de 16 horas sin ingesta, una estrategia que, según ha contado, le aporta ligereza y bienestar general y le ayuda a mejorar el descanso nocturno.

El momento de romper ese ayuno es casi ritual. Antes de cualquier alimento, comienza tomando un vaso de agua caliente con limón. Después llega el desayuno, donde el protagonismo indiscutible lo tiene el ya mencionado kiwi. "Siempre tomo dos al día”, afirma con naturalidad.

Esta fruta favorece el tránsito intestinal y aporta beneficios digestivos especialmente valiosos en esta etapa vital. "Empecé a hacer ayuno intermitente porque comencé a tener problemas intestinales y malas digestiones. Con el kiwi noto como que el estómago se me asienta", contaba a 'Mujer Hoy'. A ello suma un desayuno rico en proteínas, pensado no solo para saciar, sino para proteger la masa muscular, una de las grandes preocupaciones a partir de los 50.

Movimiento sostenible

El movimiento es el siguiente pilar. Lejos de entrenamientos agresivos, la protagonista de 'La regenta' ha optado por una combinación de disciplinas que priorizan la sostenibilidad y el bienestar a largo plazo. Practica pilates, yoga y ejercicios de fuerza adaptados, y ha incorporado métodos como el Gyrotonic, que trabajan la musculatura de forma integral. "Intento hacerlo siempre que puedo y si no puedo ir, hago mis rutinas en casa", matiza.

Ella misma ha reconocido que probó rutinas más intensas pero decidió cambiarlas porque "no iban con ella", ya que llegaba al final del día "casi con fiebre". Esta capacidad de escuchar el cuerpo y ajustar el ejercicio, en lugar de forzarlo, es una lección especialmente relevante en edades donde la prevención importa tanto como el rendimiento. Además, caminar forma parte de su día a día, sin necesidad de convertirlo en un objetivo cuantificado.

Sin embargo, si hay un elemento que atraviesa toda su rutina y la distingue de otras propuestas más físicas es la meditación. “Me levanto, me bajo de la cama y en el suelo, con un cojín, respiro y medito yo sola”, ha contado con sencillez . Aunque reconoce que le costó instaurar el hábito, hoy es innegociable porque le ayuda a gestionar el estrés y a dormir mejor. En un momento vital donde las alteraciones del sueño y la ansiedad pueden intensificarse, esta pausa consciente se convierte en una herramienta de regulación emocional de primer orden.