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Jerry Hall, a los 70: ¿Qué tienen de malo las arrugas? Tengo muchísimas y no me importa"

Jerry Hall, orgullosa de sus arrugas a los 70. Getty Images
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Jerry Hall fue uno de esos rostros que definieron la moda de los años 70 y 80, musa de diseñadores, protagonista de incontables portadas y dueña de una melena rubia convertida en icono. En aquellos tiempos las supermodelos como ella parecían pertenecer a un universo donde el paso del tiempo no existía. Hoy, con 70 años recién cumplidos, su discurso desafía precisamente una de las mayores obsesiones de la industria de la belleza y rechaza de plano que las arrugas sean un problema que haya que borrar.

En una entrevista concedida a 'British Vogue', Hall habla con una naturalidad poco habitual sobre el paso del tiempo, reivindicando su derecho a aparentar la edad que realmente tiene. "Creo que deberíamos poder aparentar 70 años. ¿Por qué no? ¿Por qué deberíamos intentar aparentar 50?", se pregunta la modelo, convencida de que la presión por mantenerse eternamente joven ha terminado por distorsionar la percepción de la belleza.

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Lejos de esconder los signos del tiempo, la expareja de Mick Jagger los asume como una consecuencia lógica de haber vivido. "¿Qué tienen de malo las arrugas? Tengo muchísimas, pero no me importa. Tengo 70 años, es normal que tenga arrugas. No quiero verme rara, no quiero asustar a mis nietos", afirma durante la conversación.

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Su reflexión llega en un momento en el que los tratamientos estéticos se han normalizado hasta el punto de que resulta cada vez más difícil distinguir un rostro que haya envejecido sin retoques. Hall no juzga a quienes optan por ellos, pero deja claro que no forman parte de sus planes.

Sin bótox y sin rellenos

La modelo asegura que nunca ha recurrido al bótox ni a los rellenos faciales. Tampoco contempla la cirugía estética como una opción. Su opinión sobre los resultados que observa en algunas alfombras rojas es especialmente contundente. "Seamos realistas, la cirugía plástica aún no es perfecta. Miren las fotos de los Oscar. Miren a esas mujeres. Dan miedo", comenta sin rodeos. Incluso añade que, si mantener una carrera dependiera de pasar por el quirófano, preferiría retirarse.

Su rutina de belleza está muy lejos de las largas listas de cosméticos y tratamientos que suelen acompañar a muchas celebridades. Según explica, procura dormir bien, bebe mucha agua, evita los postres y dedica tiempo a la jardinería, una actividad que considera beneficiosa tanto para el cuerpo como para la mente.

También reconoce que no pisa el gimnasio y que apenas utiliza protector solar, un hábito que los dermatólogos sí recomiendan mantener de forma constante para prevenir el envejecimiento cutáneo y reducir el riesgo de cáncer de piel.

Hall tampoco esconde otras costumbres mucho menos ejemplares, como fumar o beber vino con frecuencia. Una sinceridad poco habitual entre las celebridades que contribuye a construir un retrato alejado de la perfección.

Cumplir años sin renunciar al estilo

La exmodelo también rechaza la idea de que exista una forma correcta de vestir cuando se cumplen determinadas edades. Para ella es absurdo que las mujeres tengan que modificar su estilo simplemente porque han entrado en una nueva década vital y defiende seguir llevando aquello con lo que una se siente favorecida.

En su caso, asegura que se siente afortunada por conservar su figura y no ve ninguna razón para renunciar a la ropa que siempre le ha gustado. En cualquier caso, eso no significa disfrazarse de veinteañera, sino encontrar un punto medio entre el glamour y el sentido común, tarea en la que agradece la opinión de sus hijas para no parecer ni "demasiado joven" ni "demasiado señora".

La también actriz ocasional reconoce que disfruta enormemente de su papel como abuela, aunque confiesa que no se siente una mujer de 70 años. Recuerda que su propia abuela, a esa edad, tenía el pelo gris y una imagen muy distinta de la que hoy proyectan muchas mujeres de su generación. Los tiempos han cambiado y también la manera de vivir la madurez.