¿Es verdad que comer zanahorias nos pone la piel morena?

Las zanahorias son de su característico color naranja porque son ricas en un pigmento llamado betacaroteno
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Es curioso cómo cambian las modas. Hasta principios del siglo XX, tener la piel pálida era un símbolo de estatus social. Solo las personas ricas podían mantenerse alejadas del sol, mientras que las que no lo eran tenían que trabajar al aire libre. Así que una piel morena era un símbolo de pobreza o de necesidad.
A partir de los años veinte el bronceado comenzó a asociarse con la salud, el deporte y las vacaciones. Así que fueron cambiando las tornas hasta el punto que hoy en día tener la piel pálida en verano está mal visto, debido precisamente al mismo motivo que hace un siglo se veía mal lo contrario: porque hoy en día el bronceado se interpreta como un símbolo de estatus. Se asocia con aspectos positivos, como el tiempo libre, las vacaciones, la salud, la belleza… Por ello, muchas personas tratan de ponerse morenas utilizando diferentes estrategias, ya sea poniéndose bajo el sol, utilizando cabinas de rayos UV, o con remedios tradicionales. Y ahí entran en juego las zanahorias.
La relación entre las zanahorias y el bronceado
Siempre se ha dicho que comerlas ayuda a nuestra piel a adquirir esos deseados tonos morenos, así que muchas personas siguen atiborrándose a zanahorias: crudas, en batido, en ensalada… Es cierto que existe una relación entre el consumo de zanahorias y el color de la piel, pero no en el sentido que se suele imaginar.
Lo primero que hay que entender es que nuestra piel se pone morena cuando nos exponemos al sol porque unas células llamadas melanocitos producen un pigmento oscuro que se conoce como melanina. Este compuesto absorbe parte de la radiación ultravioleta (UV) que llega desde el sol, así que ayuda a proteger nuestras células. Y es que esa radiación es capaz de dañar nuestro ADN y tiene potencial para causarnos cáncer. Así pues, el bronceado es en realidad una respuesta de defensa de nuestra piel frente al sol. Pero en el color de nuestra piel no influye solo la melanina.
Por su parte, las zanahorias son de ese característico color naranja porque son ricas en un pigmento llamado betacaroteno. Este es interesante desde el punto de vista nutricional porque nuestro organismo puede transformarlo en vitamina A cuando lo necesita. Por eso se considera una provitamina A.
Es ese betacaroteno el responsable de esta relación entre el moreno y esta hortaliza. Si comemos zanahorias de forma habitual, o cualquier otro alimento rico en betacaroteno, parte de ese compuesto puede acumularse en la piel, sobre todo en la capa más superficial. Como consecuencia, puede adquirir un tono ligeramente anaranjado o amarillento.
Dicho de otro modo, comer zanahorias no hace que nuestra piel se ponga morena, sino anaranjada o amarillenta. Eso no significa que vayamos a adquirir el aspecto de una bombona de butano. Lo que sucede realmente es que nuestra piel adquiere un tono sutilmente dorado, que muchas personas perciben como un aspecto más saludable, más atractivo e incluso ligeramente bronceado.

¿Hay que comer muchas zanahorias para apreciar los efectos?
Para lograr que la piel adquiera esos tonos anaranjados, un fenómeno que se conoce como carotenemia, es necesario comer durante semanas o meses muchas zanahorias o, en general, muchos alimentos ricos en betacaroteno, como calabaza o boniato. En ese caso puede suceder que las palmas de nuestras manos y las plantas de nuestros pies adquieran tonos anaranjados bastante llamativos. Aunque esto no supone ningún riesgo para la salud.
¿Comer zanahorias nos protege frente al sol?
Otra creencia relacionada con la anterior y que también está muy extendida es que comer zanahorias nos protege frente a las quemaduras producidas por el sol.
Por una parte, es cierto que los carotenoides como el betacaroteno tienen actividad antioxidante y ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo. Pero debemos tener claro que ese efecto no es suficiente para protegernos del sol. Así que conviene tomar las medidas recomendadas para evitar las quemaduras solares: proteger la piel con barreras físicas (por ejemplo, sombrillas, ropa, gorras), utilizar cremas con suficiente protección solar, no exponerse durante mucho tiempo al sol, etc.
En definitiva, las zanahorias son un alimento interesante y merece la pena incluirlas en la dieta de forma habitual, pero no porque vayan a ponernos morenos, sino por su contenido en nutrientes.
