Alimentación

Sandía y melón: ¿en qué hay que fijarse para que estén en su punto?

Melón y sandía. Telecinco.es
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Los precios relativos de la sandía y del melón no son muy altos: pueden encontrarse en torno a un euro por kilo. Pero hablamos de dos de las frutas más grandes y más pesadas que podemos encontrar en una frutería, así que el precio por unidad es considerable: ronda los 5-6 € o incluso más. Por eso es importante elegir bien, ya que de lo contrario podríamos estar malgastando dinero. 

¿Qué pasa si la fruta no está en su punto?

Si el melón o la sandía están demasiado maduros tendrán unas características poco agradables (aroma, sabor, textura…). Por ejemplo, en el caso del melón uno de los cambios más destacables es el desarrollo de aromas y sabores que recuerdan a la colonia. En el caso de la sandía, lo más llamativo es el deterioro de la textura, que pierde firmeza y se vuelve arenosa. 

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Por el contrario, si la sandía está inmadura, tendrá un color muy tenue, y muy poco aroma y sabor, además de una textura dura. Esto también sucede con el melón, pero en este caso hay que tener en cuenta de qué variedad estamos hablando. Algunas pueden seguir madurando después de la recolección; por ejemplo, galia o Cantaloupe, así que, si los compramos inmaduros, solo hay que esperar unos días para que maduren. Sin embargo, con otras variedades como Piel de sapo, sucede lo mismo que con la sandía: la maduración prácticamente se detiene cuando la fruta se separa de la mata, así que si lo compramos inmaduro, no habrá forma de arreglarlo.

En cualquier caso, para no llegar a esos puntos, conviene conocer algunas pistas muy sencillas que nos pueden ayudar a elegir mejor. 

La importancia del aspecto

La primera pista que puede ayudarnos es el aspecto. Por supuesto, lo primero que debemos comprobar es que la fruta no presenta daños ni defectos apreciables: grietas, agujeros, partes blandas, etc.

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Luego conviene fijarse en la parte de la fruta que ha estado en contacto con el suelo durante su crecimiento porque el color puede orientarnos: si es blanca, lo más probable es que la fruta se haya recogido antes de tiempo y esté poco madura. Lo ideal sería que tuviera un color amarillo cremoso. En algunas variedades también cambia el color de la corteza o se hace más evidente la reticulación de la superficie (las rayas de la corteza), aunque estos rasgos dependen mucho de la variedad y no siempre son un buen indicador por sí solos.

¿Golpear la fruta sirve de algo?

Muchas personas golpean las sandías con los nudillos para comprobar si están maduras. Este método sí puede ser útil, pero requiere experiencia. Si damos suavemente unos toques sobre la superficie, la sandía debería emitir un sonido profundo, seco y vibrante. Si el sonido es seco pero no vibra, lo más probable es que la sandía esté inmadura. Y si el sonido no es seco ni vibrante, lo más probable es que esté pasada. 

En el caso del melón, los golpecitos son menos fiables. Lo que sí podemos hacer es tocar suavemente la parte posterior de la fruta, que es la opuesta a la zona donde se encuentra el pedúnculo. Si el melón está en su punto debería estar ligeramente blanda. No demasiado, porque sería señal de que está sobremadurada. Además, en algunas variedades como Cantaloupe, el pedúnculo se desprende casi solo cuando la fruta está madura (en otras variedades como Piel de sapo eso no ocurre). 

Peso de la pieza

Coger la pieza de fruta entre las manos también puede orientarnos. Aunque es otro método que requiere práctica. Lo ideal es que tenga un peso considerable, es decir, que sea pesada para el tamaño que tiene. Cuando la fruta se encuentra en el punto óptimo de maduración es cuando las células acumulan una mayor cantidad de agua, lo que explica un mayor peso. 

El aroma

Algunas variedades de melón, como Galia o Cantaloupe, son especialmente aromáticas. Si nos acercamos la fruta a la nariz y notamos un aroma agradable, lo más probable es que la fruta esté en su mejor momento. Si apenas huele, estará inmadura. Y si desprende un olor muy fuerte y como a colonia, es probable que esté pasada.