ROSA ES EL NUEVO VERDE

El primer aceite de oliva rosa del mundo: "Hicimos un estudio sensorial"

Enrique Onieva, el creador de este curioso aceite. (Foto: cedida)
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Seguramente hayas visto muchos aceites de oliva diferentes en los últimos años, pero te aseguramos que ninguno de ellos era de color rosa. Y eso es justo lo que acaba de lanzar al mercado L'AUREA, una marca española nacida en 2026 con el propósito de acercar el AOVE a esa parte de la sociedad que viene tiempo demandando, más allá de la calidad del producto, ingredientes como la innovación, la creatividad o el diseño. Dicho de otra manera, el novedoso proyecto de Enrique Onieva, quinta generación de una familia ligada al olivar andaluz, busca renovar los códigos tradicionales del aceite de oliva español para convertirlo en un producto gastronómico, creativo y de diseño capaz de conectar con nuevos consumidores.

Para lograr su objetivo, la compañía trabaja con aceite de oliva virgen extra Picual, ecológico, filtrado y de cosecha temprana procedente de Jaén. Hablamos de una mismo producto que se expresa a través de dos referencias que vienen a representar las dos personalidades de L’AUREA: Julia, su interpretación del AOVE clásico, y Aurelia, una infusión de aceite de oliva virgen extra rosa desarrollada tras un proyecto de investigación e innovación, de la mano con Tecnalia, en torno al uso de pigmentos vegetales naturales procedentes de la remolacha que transforman únicamente el color. Y que conste que esto solo es el principio.

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Nos lo cuenta el propio fundador durante una charla en la que también hemos descubierto que el 95% de Aurelia es aceite de oliva virgen extra y menos de un 5% corresponde al concentrado natural de remolacha, sin colorantes artificiales ni aditivos, que le aportan esa tonalidad rosa tan llamativa.

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Eres la quinta generación de una familia dedicada al mundo del aceite de oliva.

Soy la quinta generación de una familia con una larga tradición en el sector del olivar. Por parte paterna, mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo y, actualmente, mi tío lleva las fincas familiares en Baena (Córdoba). Y desde pequeño bajaba con mis padres a las recogidas de la aceituna, a la almazara familiar. Me crié en ese mundo y llevo ese apego especial conmigo. Y al mismo tiempo siempre fui consciente de algo: de que el aceite de oliva español tenía mucho más que decir. Siempre empleando los mismos códigos visuales, sin adaptarse a la sociedad moderna que pide otra manera de contar las cosas. Creo que tenemos uno de los mejores productos gastronómicos del mundo —un tesoro— y durante demasiado tiempo lo hemos comunicado en voz baja, siempre de la misma manera. Vengo de esa tradición, pero con una perspectiva diferente: casi veinte años de experiencia internacional, habiendo estudiado y trabajado en Australia, París y Reino Unido, tanto en consultoría como en y tecnología... Quería traer un enfoque totalmente distinto al mundo del olivar, una nueva manera de contar lo que ya teníamos. Es más, L'AUREA no compra el aceite a mi familia, trabajamos con una almazara familiar de la zona de Alcalá la Real (Jaén), a unos 40 minutos de Baena.

¿Cómo os dio por cambiar el color del AOVE y por qué elegisteis el rosa?

Fue una chispa completamente casual. Estaba tomando algo con un amigo en una terraza en Alcalá de Henares cuando el camarero nos trajo un aceite de los de siempre: ese típico aceite de terraza que nadie mira dos veces. Y en ese momento, en broma, le dije: "¿Y si fuera azul? ¿O rosa? Le daría un puntazo a la ensaladilla rusa". Mi amigo se rio, pero le pareció una idea buenísima. A partir de ahí no pude dejar de darle vueltas (risas). Investigué si existía algo parecido en el mundo —no existía— y si era técnicamente viable. Estuve meses hablando con proveedores de pigmentos naturales y empresas de I+D hasta que llegué a Tecnalia, que me propuso un proyecto para llevarlo a cabo. Inicialmente pensábamos que serían cuatro meses. Fueron nueve, porque hacerlo de forma natural tiene su complejidad. Para el color hicimos un estudio sensorial y académico en paralelo: queríamos un rosa que ya existiera en la naturaleza y en alimentos que reconocemos. La referencia fue el rosa de la frambuesa, un tono que ya está en nuestra 'memoria gustativa'. Un rosa demasiado fucsia podría generar rechazo porque no es un color que asociemos de forma natural con los alimentos.

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¿Ese "menos de un 5% de remolacha" influye de alguna manera en el sabor o la textura de Aurelia?

En absoluto. No afecta al sabor, ni al olor, ni a ninguna de sus propiedades organolépticas. Los pigmentos naturales de remolacha únicamente cambian el color, de hecho tardamos nueve meses en encontrarlos, testarlos y asegurarnos de que cumplían con nuestras tres condiciones no negociables: que fueran de origen natural, que no alteraran el sabor y que el aceite siguiera siendo organolépticamente idéntico al original. Más allá de las catas y testimonios de clientes, hemos realizado varias pruebas de conservación, análisis nutricionales y ensayos organolépticos que confirman que es exactamente el mismo aceite. El color es lo único que cambia.

¿La idea es seguir investigando para conseguir otras tonalidades?

Puedo confirmar que hay más colores. Algunos ya desarrollados, otros en proceso. Iremos desvelándolos poco a poco, esto es solo el principio, hemos mostrado un 5-10% de lo que L'AUREA va a traer al va a traer al mercado. Y algo importante: tanto el aceite de oliva rosa como otros colores están protegidos por solicitudes de patentes europeas, por lo que seremos los únicos en el mundo autorizados a comercializar aceite de oliva de colores de forma natural y sin alterar el sabor.

Son muchas posibilidades en la cocina con Aurelia, suponemos que habéis probado a hacer una mayonesa, un gazpacho...

Trabajamos mensualmente con 60-80 creadores de contenido, foodies y chefs, a quienes enviamos producto para que experimenten, creen recetas e innoven. Y la verdad es que están haciendo maravillas con Aurelia, y también con Julia, y todo sin guion. Por ejemplo, ha habido una dietista que ha hecho una mayonesa con Aurelia. O una cocinera que empleó tanto Aurelia como Julia en una ensalada de higos salteados con burrata. Ten en cuenta que llevamos apenas mes y medio en el mercado, pero ya tenemos conversaciones abiertas con muchos chefs y restaurantes que iremos desvelando próximamente. Lo que sí puedo adelantar es que Aurelia ya ha llegado a las manos de chefs de altísimo nivel, como Eric Andrada, sous chef de Disfrutar, uno de los mejores restaurantes del mundo.

¿Cómo están reaccionando esas nuevas generaciones a las que queríais llegar?

El recibimiento ha sido increíble: en redes sociales, feedback, en solicitudes de colaboración, comercialmente…. Y eso que solo vendemos en nuestra web. En breve tendremos que ampliar producción porque nos quedaremos sin stock para el cuatro trimestre del año. Nuestra propuesta va mucho más allá del 'primer aceite de oliva virgen extra rosa'. Es el concepto lo que estamos trayendo al mercado: una nueva manera de entender el aceite y de hablarle a una generación que quiere productos con personalidad. La gente llevaba tiempo esperando algo así. Nuestro oro líquido llevaba demasiado tiempo pidiendo a gritos una revolución creativa.

¿De dónde vienen los nombres: Julia y Aurelia?

Representan las dos fuerzas que conviven en L'AUREA: el origen y la modernidad. No queremos romper con la tradición sino adaptarla al consumidor de hoy. Por eso dos personalidades en lugar de una sola voz. Julia encarna el origen y la autenticidad: el AOVE clásico que te acompaña en el día a día. Es un nombre con raíces de la tierra, un guiño a la cocina andaluza de siempre, que suena a algo que ya conoces. Aurelia representa el cambio y la rebeldía: la que se atreve a cambiarle el color a algo tan purista como el aceite de oliva. Una herramienta para la creatividad, para los chefs y los amantes de la gastronomía que quieren llevar sus platos a otro nivel. El nombre Aurelia, por su parte, nace de L'AUREA, que viene de la Proporción Áurea: esa búsqueda del equilibrio perfecto entre tradición e innovación.

¿Cómo de importante es que tanto Julia como Aurelia sean de cosecha temprana?

La cosecha temprana es un estándar de calidad en el aceite de oliva. Se recoge a finales de octubre, cuando la aceituna todavía es verde y los polifenoles están en su punto más alto. El sabor es intenso: hierba fresca, tomate verde, un amargor limpio y un final con carácter. Se recoge en 2-3 semanas, luego ya madura la aceituna y es muy tarde. La alternativa es la cosecha tardía —de mediados noviembre a febrero—, cuando la aceituna está completamente madura. Esto nos da mayor rendimiento, aceite más suave y dorado y menos polifenoles. Más fácil de producir y más barato de comprar. Es lo que copa la mayoría del mercado. Y esa diferencia explica el precio: una botella de 500ml de cosecha temprana cuesta entre 15-25 euros en lugar de 8-10 euros. La cosecha temprana produce entre un 30-50% menos de aceite por kilo de aceituna, pero la calidad es incomparable. Cuando entras en un mercado tan competitivo como el aceite de oliva en España, la calidad máxima es innegociable. Y más allá del consumidor, hay otra razón de fondo: nuestro modelo apuesta por la calidad frente al volumen, porque es la única manera de que el agricultor reciba un precio justo y de que el aceite de oliva español sea sostenible. Tenemos un tesoro en el sur de España, hay que venderlo como lo que es: oro líquido.