Los canelones suelen ser un plato que gusta a prácticamente toda la familia. Como la lasaña, este plato tiene infinidad de posibilidades si le echas un poco de imaginación a la hora de elaborar el relleno, desde el típico de carne hasta de pescado, de espinacas, de verduras, de marisco… Las posibilidades son infinitas, aunque hoy lo que toca en la mayoría de los hogares de Barcelona es el clásico que se come cada 26 de diciembre, día de San Esteban, día de esta festividad. Los canelones catalanes son recientes, pues su primera aparición en recetarios de la región data del siglo XX y, aunque son de origen italiano, los catalanes tienen varias diferencias con los originales. Entre ellas, que en los canelones de San Esteban la carne primero se cuece y ya luego se trincha, además de que lleva tres tipos de carne: de cerdo, de ternera y de pollo, que se acompaña con un sofrito de cebolla y de tomate. No obstante, actualmente hay tantas versiones como hogares, ya que no son pocas las cocinas que aprovechan las sobras de la cena de Navidad para hacer el relleno de los canelones. Aunque muchos creen que la popularización de comer canelones en San Esteban parte de la cocina de aprovechamiento, realmente todo apunta a que es una tradición que se fue adquiriendo a inicios del siglo pasado con la apertura del restaurante Maison Dorée en pleno centro de Barcelona. Sus canelones eran muy exclusivos -en aquella época no había láminas para la creación del canelón-, así que se fue popularizando poco a poco entre la población.