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La receta de la tarta de queso de matcha: todo lo bueno del té en el postre

El té matcha se elabora diluyendo el polvo de sus hojas en agua.. unsplash
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El té matcha se caracteriza por ser un té verde que, a diferencia de otros tipos de esta bebida, no se elabora a base de infusionar las hojas sino que se hace con el polvo que sale al moler las hojas. Más allá de esta particularidad, el matcha se ha hecho famoso a lo largo y ancho del planeta por los múltiples beneficios que reporta al cuerpo. Además, cada vez es más usado como ingrediente en pastelería.

A pesar de estar vinculado con la cultura japonesa, este té surge en China, durante la Dinastía Song, una época en la que muchos inmigrantes nipones llegaron al gigante asiático buscando conocer una nueva corriente de budismo que allí se estaba dando en aquel momento. Esto hizo que el té matcha pronto hiciera fortuna en el país del sol naciente. Este té se consume mezclando el fino polvo resultante de sus hojas con agua, batiéndolo hasta que resulta una bebida sin grumos de un color verde muy característico.

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Beneficios del té matcha

El hecho de consumirse a partir de polvo disuelto en agua hace que las propiedades de este té sean mayores que las de otros, ya que el cuerpo las absorbe en mayor medida. Unos aportes que son beneficios para reducir el estrés y mejorar el sistema inmunitario, así como para estimular la mente. 

Otros estudios aseguran que este tipo de té ayuda a controlar el nivel de azúcar y a mantener las arterias sanas además de contribuir a quemar grasas, con lo que es indicado para bajar peso gracias también a su poder saciante. 

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Más allá de sus beneficios, ya hemos apuntado que este té está siendo cada vez más usado en pastelería, un ámbito en el que hoy nos introducimos para traeros esta receta para elaborar un cheesecake de matcha. Una sugerencia que no es demasiado complicada de hacer y que os sorprenderá. Vamos a ello.

La receta para hacer un cheesecake de matcha

Personas4 pax.
Tiempo1 h. 30 min.
DificultadMedia

Ingredientes

  • 200 gramos de galletas
  • 100 gramos de mantequilla
  • 500 gramos de queso crema
  • 200 gramos de azúcar
  • 200 mililitros de crema para batir
  • 4 huevos
  • 3 cucharadas de polvo de té matcha
  • 1 cucharada de vainilla

Elaboración

  1. Preparamos la base

    Trituramos las galletas hasta que apenas sean unas migas muy finas. Después añadimos la mantequilla derretida y lo removemos hasta que esté bien mezclado.

    Cuando lo tengamos bien mezclado, lo ponemos en un molde para el cheesecake. Primeramente habremos puesto papel de horno en el fondo y después echamos la mezcla, apretándolo en la base para que sea bien compacta. Lo metemos en la nevera mientras preparamos el relleno.

  2. Preparamos el relleno

    Echamos en un bol grande el queso crema y el azúcar y lo mezclamos hasta que quede una textura cremosa. Después añadimos el polvo del té matcha y lo removemos hasta que esté bien incorporado.

    Posteriormente vamos echando los huevos de uno en uno, batiendo bien la mezcla con cada uno de ellos. Por último echamos una cucharada de extracto de vainilla y lo removemos nuevamente.

    En otro bol echamos la crema para batir y la removemos hasta que tenga ‘picos suaves’. Cuando tengamos esto listo lo echamos en el bol donde habremos puesto el resto de ingredientes. Lo hacemos con cuidado, moviendo todo despacio y con mimo.

    Sacamos la base del frigorífico y echamos la mezcla en ella.

  3. Horneamos

    Precalentamos el horno a 180ºC y cuando esté a la temperatura deseada metemos la tarta a hornear durante 45 minutos, hasta que veamos que los bordes están doraditos. En ese momento apagamos el horno y lo dejamos reposar durante 30 minutos, para que se enfríe lentamente.

    Pasado ese tiempo lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar completamente a temperatura ambiente antes de meterlo a la nevera para que se enfríe bien durante unas cuatro horas. Pasado ese tiempo, lo decoramos espolvoreando un poco de polvo de té y lo servimos.