El restaurante de un pueblo palentino con dos estrellas michelín y que cultiva su propia verdura
El restaurante en un pueblo de 100 habitantes en el que Adela te da de comer sus guisos en el salón de su casa
Situado en Tariego de Cerrato, Casa Chesmy tiene su propio huerto al lado del restaurante
El talento emerge allí donde se le da la oportunidad y se tiene la constancia necesaria para que aflore y se afiance. Algo así sucedió en Tariego de Cerrato, una localidad palentina de unos 500 habitantes a orillas del Pisuerga, donde hay un restaurante con dos estrellas Michelín y una forma única de hacer y entender la cocina. Casa Chesmy, como se llama el establecimiento en cuestión, cuenta con más de 25 años de historia a sus espaldas o, mejor dicho, en sus fogones. Este local se ha hecho un nombre en todo el Cerrato y fuera de esa comarca gracias a su particular forma de hacer las cosas.
Desde que se entra en Casa Chesmy se respira ese toque de restaurante de pueblo, en el mejor sentido de la palabra, que aboga por la comida casera, tradicional. José Miguel, su “chef y anfitrión” como le describen en su web, se encarga de ello. Y no solamente pretende que el comensal se sienta como en casa sino que aboga por productos de proximidad, los llamados de kilómetro cero. En su caso, se podría acuñar una nueva expresión “productos de metro cero”. No en vano, el restaurante está rodeado, en parte, por su huerto, donde cultiva sus propias verduras y cría algunos de los animales que luego ofrecerá en la carta.
Dos estrellas Michelín y un huerto que marca la diferencia
Esa forma de entender la gastronomía y de hacer en la cocina le ha llevado a ser merecedor de dos estrellas Michelín, en 2023 y 2024 y del premio Bid Gourmand en 2022 otorgado por la Guía Michelín a “aquellos restaurantes que ofrecen una cocina excelente a un precio accesible”.
Más allá de esos premios, la principal fortaleza de Casa Chesmy es la calidad de sus platos. Contar con un huerto propio, mimado al extremo, de donde se recogen los ingredientes que luego se van a cocinar, marca la diferencia y hacen que sus platos sean de calidad. Sus carnes, criadas en algunos casos en el mismo recinto, son tremendamente suaves. Y por si fuera poco, su carta de postres caseros invita a no llenarse mucho y dejar hueco para el dulce.