El Centenario o cómo el fútbol se hizo mundial
En el principio fue Montevideo. Y Montevideo no era aquél de Benedetti, verde y con tranvías, sino en blanco y negro, con un coliseo a las afueras que vio marcar a un ‘Manco’, Héctor Castro, el primer gol de la historia de los mundiales; Uruguay 1 – 0 Perú. Pocos días después la anfitriona le ganaba a la eterna rival, Argentina, la primera Copa del Mundo. Así arrancaba la historia del partido soñado por todos los jugadores del mundo, y del que sólo un puñado de elegidos ha conseguido alcanzar. Para la eternidad quedará ese plato, abierto a los cuatro vientos, que es el Estadio Centenario.