Cómo ayudar a los hijos a enfrentar el dolor y que les sirva para toda la vida, según un estudio

Cómo enseñar a nuestros hijos a enfrentar el dolor
Cómo enseñar a nuestros hijos pequeños a enfrentar el dolor para que les sirva a lo largo de sus vidas. Algunos tips, según un estudio.
  • Enseñar a los niños sobre el dolor cuando son pequeños puede ayudarles a entender y responder mejor al dolor cuando sean mayores, según los investigadores

  • Según los especialistas es recomendable reasegurar al niño cuando sufra una caída o lesión que le provoque dolor

  • Los expertos consideran necesario que los niños entiendan el significado del dolor como "sistema de alarma" del cuerpo

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Cómo hablar a los niños pequeños sobre el dolor cotidiano para ayudarlos a recuperarse de una lesión o un golpe. Un grupo de investigadores ha identificado cinco enfoques que los padres y cuidadores pueden utilizar para hablar de algo inevitable en la infancia y que puede ayudarlos a enfrentar cuando sean mayores.

Los golpes y las magulladuras son una parte inevitable de la infancia y aunque a ningún padre le gusta que su hijo sienta dolor, enseñar a los niños sobre el dolor cuando son pequeños puede ayudarles a entender y responder mejor al dolor cuando sean mayores.

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En este estudio, publicado en la revista científica 'European Journal of Pain', los investigadores estudiaron los dolores de los niños pequeños (de 2 a 7 años) y preguntaron a expertos en salud infantil, psicología, desarrollo y resiliencia, así como a padres y educadores, qué pensaban que podía favorecer la recuperación y la resiliencia de los niños tras sufrir dolores o lesiones leves.

Con un 80% de consenso entre todos los expertos, los mensajes más importantes fueron:

  • Enseñar a los niños el significado del dolor, "el sistema de alarma de nuestro cuerpo".
  • Validar el dolor de los niños, asegurándose de que "se sientan seguros, escuchados y protegidos, pero sin hacer un escándalo"
  • Tranquilizar a los niños después de una lesión, haciéndoles saber que su cuerpo se curará y que el dolor pasará
  • Apoyar las emociones de los niños, dejando que se expresen, pero animando a regularlas.
  • Implicar a los niños en su recuperación: animarles a controlar el dolor (por ejemplo, ponerles una tirita).
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Aprender sobre el dolor y participar en el proceso de cura

"Ya sea al caerse de una bicicleta o al enfrentarse a las a menudo temidas vacunas, las experiencias cotidianas de dolor son oportunidades para que los padres promuevan creencias y comportamientos positivos relacionados con el dolor. Es importante enseñar a los niños que el dolor es el sistema de alarma de nuestro cuerpo y que está ahí para protegernos, es igualmente importante entender que el dolor y la lesión no siempre se alinean", ha comentado la investigadora principal del trabajo, Sarah Wallwork.

Para la doctora, la clave es demostrar que "el niño es el que se cura y que participa activamente en el proceso de". "Al ayudar a los niños a aprender sobre el dolor cuando son pequeños, esperamos promover comportamientos de dolor 'útiles' para toda la vida que fomenten activamente la recuperación y prevengan futuros problemas de dolor", ha remachado.