La evolución de la mujer en la ciencia y cómo atravesar el techo de cristal: "Cuando empiezas a crecer las cosas se ponen difíciles"
Ana, Marian y Natalia son tres mujeres de distintas generaciones que han contado su historia dentro del mundo de la ciencia
Dra. Xaviera Torres, bióloga y divulgadora científica: "Incluso aunque las niñas opten por estudiar ciencias, algo no termina de funcionar después"
Tres generaciones y una misma bata en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Cuatro de cada 10 científicas en activo son mujeres como ellas, pero su presencia en las facultades ha ido en aumento. Sus historias no hablan tan solo de descubrimientos, sino también de resistencia, de vocación y de puertas como la de la computación cuántica, que van abriéndose para que otras mujeres puedan cruzarlas. Informa en el vídeo María Fente.
Ana Martínez, 65 años, lleva más de 40 años investigando nuevos fármacos para tratar enfermedades neurodegenerativas. Natalia, de 28 años, trabaja en el grupo de biotecnología del polen de plantas cultivadas y Marian Oliva, de 48, investiga una proteína, la tubulina, que es la responsable de la estructura de las células.
Estas tres generaciones del Centro de Investigaciones Biológicas analizan hoy la evolución de la mujer en la ciencia. "En mi época las mujeres estudiaban carreras más de tipo sociales, pero estoy encantada de haber hecho química porque mi vida se dedica a la biomedicina", explica Ana.
La diferencia entre las tres generaciones
Natalia fue la primera en su familia que hizo una carrera científica, pero ya estudió rodeada de mujeres: "En mi laboratorio toda son mujeres". Atravesar el techo de cristal ha sido uno de los mayores obstáculos a lo largo de la historia: "El tema es cuando empiezas a crecer dentro de la carrera científica, es cuando ya a veces se te empiezan a poner las cosas un poco difíciles", explica Marian.
Y la cosa empeora cuando se plantean la maternidad: "Tenemos nueve meses para escribir la tesis doctoral y realmente me dieron el tribunal el día que nació mi primera hija. Tuve que esperar a poderme poner de pie", dice Ana. Yo no tuve hijos hasta que ya era investigadora e independiente. Tienes una serie de años para cubrir un expediente y demostrar que vales y que puedes estar ahí", añade Marian. Por eso la recomendación de ellas es que "no hay que retrasar nada", porque "todo se puede"