Amazon Molly, el pez que lleva 100.000 años clonándose a sí mismo sin extinguirse

Descubren la clave genética que permite a los peces Amazon molly clonarse durante milenios sin extinguirse
El descubrimiento permitirá descifrar mecanismos para abordar temas tan complicados como el cáncer
Los peces Amazon Molly siempre han sido un misterio envuelto en un enigma para la teoría evolutiva. Llevan clonándose más de 100.000 años y ahí siguen. La teoría de la evolución determina que una especie que solo se clona debería desaparecer con el tiempo, porque va acumulando errores genéticos.
Estos peces activan un proceso en el que necesitan aparearse con machos de otras especies, aunque el ADN de esos machos nunca se mezcla con el suyo. Cada generación nace por un mecanismo llamado ginegénesis, en el que solo se requiere el estímulo de un macho de otra especie; sin embargo, la descendencia siempre conserva solo el ADN materno. Solo “encienden” la reproducción, y las crías siguen siendo clones.
Pero lo que sorprendía a los expertos es por qué clonación a clonación no se producían esos errores genéticos. Ahora un estudio ha desvelado el enigma. Los errores sí se producían, pero estos peces disponen de una especie de mantenimiento genético, así que cuanto las mutaciones aparecen estos peces las corrigen o las eliminan copiando muestras sanas de su propio ADN, como si su propio cuerpo hiciera revisiones periódicas. Con ello logran una cierta variabilidad genética y evitan los problemas. El descubrimiento de las Amazon mollies en 1932 supuso la primera identificación de vertebrados con reproducción exclusivamente asexual, señala National Geographic.
Edward Ricemeyer, biólogo computacional de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, dirigió la investigación que buscó resolver este enigma, cuyos resultados publica Nature. Gracias al hallazgo de su recombinación genética” interna que, aunque no proviene de la mezcla entre madre y padre, permite depurar variaciones genéticas negativas y preservar la vitalidad de la especie. De este modo, estos peces pueden mantener la integridad de su información genética y evitar la acumulación irreversible de defectos. Ahora los investigadores se preguntan si esta conversión génica ocurre en otros animales, plantas o incluso hongos con reproducción asexual.
Ricemeyer considera que la conversión génica podría inspirar técnicas para la modificación genética de cultivos, aumentando la resistencia de las plantas ante enfermedades o descifrar mecanismos para abordar temas tan complicados como el cáncer, una enfermedad marcada por la multiplicación descontrolada de células clónicas con mutaciones dañinas. Si se logra entender cómo estos peces neutralizan las mutaciones nocivas, dicho conocimiento podría trasladarse a la investigación biomédica.
