Los bidones radiactivos sumergidos frente a Galicia sufren un “avanzado estado de deterioro” tras más de 40 años bajo el mar

Imagen de archivo de una expedición científica en la Fosa Atlántica donde permanecen miles de barriles con residuos radiactivos. ATLAS
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Una expedición científica liderada por Francia ha constatado el deterioro de cientos de miles de bidones con residuos nucleares depositados en el fondo del océano, el BNG reclama al Gobierno una respuesta coordinada con la Unión Europea.

La preocupación por el estado de los residuos radiactivos almacenados en la Fosa Atlántica, frente a la costa de Galicia, ha aumentado después de que una misión científica internacional liderada por Francia haya constatado el avanzado deterioro de los barriles depositados en el fondo marino y la pérdida de capacidad de contención de parte del material radiactivo.

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La expedición ha inspeccionado parte de los cerca de 200.000 barriles que fueron arrojados al océano durante décadas, una práctica que se prolongó durante unos 40 años. Durante la misión, los investigadores alcanzaron 4.700 metros de profundidad para analizar el estado de los recipientes. Las primeras observaciones apuntan a un importante deterioro estructural de los barriles, lo que habría provocado la pérdida de contención del material radiactivo que almacenan.

Los resultados han reavivado la preocupación por el posible impacto ambiental sobre el ecosistema marino del Atlántico, especialmente en las aguas próximas a Galicia.

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El BNG reclama una actuación urgente

Tras conocerse estos datos, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha exigido al Gobierno que abandone lo que considera una situación de "inacción" y promueva una respuesta conjunta en el ámbito europeo.

La formación reclama una actuación coordinada con las instituciones comunitarias para evaluar el alcance de la contaminación y estudiar posibles medidas que permitan minimizar el riesgo ambiental derivado del estado de los residuos. La Fosa Atlántica fue utilizada durante décadas como punto de vertido de residuos radiactivos por distintos países europeos, una práctica que cesó tras el endurecimiento de la normativa internacional sobre la protección del medio marino.

El deterioro progresivo de los bidones preocupa a la comunidad científica por el riesgo de que sustancias radiactivas puedan liberarse al entorno, aunque serán necesarios nuevos estudios para determinar el alcance real de estas fugas y su posible impacto sobre la biodiversidad marina.