El bótox deprime

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Las personas que optan por inyectarse bótox para decirle adiós a sus arrugas tienen más posibilidades de sufrir depresiones que otros, según un estudio del que se hace eco el portal YahooNews.

El tratamiento a base de esta sustancia con el objetivo de parecer más joven 'congela' los músculos de la cara bloqueando las señales que mandamos al cerebro cuando reímos. Esto nos hace menos felices.

De los efectos negativos del bótox es un convencido el investigador, Michael Lewis, psiquiatra de la Universidad de Cardiff que coordinó la investigación.

En su último experimento, Lewis, ha seguido a 25 mujeres que han tratado de rejuvenecer con tratamientos botulínicos. Todas presentaban síntomas de depresión a las dos o cuatro semanas de empezar con las inyeccciones de bótox.

Las personas que se habían sometido a un estiramiento de la piel tenían más del 50% de probabilidades de deprimirse que aquellos que no lo habían hecho.

Los expertos explican que "la expresión que tenemos en el rostro influencia en nuestro estado de ánimo". "Sonreímos porque somos felices, pero solo el hecho de reír nos aporta buen humor".

El bótox bloquea los movimientos y las expresiones espontáneas de la cara. Está demostrado que las personas que se han hecho un 'lifting' en la frente adoptan expresiones diferentes a las que tenían antes de la intervención.

En ocasiones, porque los anteriores movimientos ya no pueden realizarlos.

La investigación de este médico británico se opone a otros experimentos y estudios en Hannover y Basilea que -por el contrario- demostraban que el bótox aportaba sentido de bienestar después de varias semanas de aplicación.