El aniversario de Martín (Hache): anhelos y miedos en estado de gracia

Martin (Hache)
Una imagen de Martin Hache
Miguel Rivera @miriyert_
  • Martín (Hache) , exitosa película de Adolfo Aristarain, cumple nada menos que 25 años

  • Martín (Hache) ha resistido el paso del tiempo por ser toda una adelantada a su época

  • Martín (Hache), un film de los 90 diferente con unos diálogos sobresalientes y cuatro protagonistas en estado de gracia

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No es sencillo que una película consiga resistir el paso del tiempo, menos si son sus diálogos e interpretaciones los que marcan a fuego un “espectáculo” que quede en la retina del espectador, pero el visionado de un film como “Martín (Hache)” es de esos que, afortunados nosotros como espectadores, guardamos con mimo y sentimiento en lo más profundo de nuestra cinematografía mental.

Que una cinta trascienda de esa manera es casi un milagro, porque “Martín (Hache)” se estrenó en 1997, es decir, acaba de cumplir nada menos que 25 años. La película de Adolfo Aristarain, como si de una obra de teatro se tratara, buscó en la profundidad de sus impresionantes diálogos la magia del cine inesperado. Reflexión social como hilo conductor junto a cuatro actores en estado de gracia, saliéndose del cine habitual de la época de superproducciones o películas románticas.

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La crudeza de las relaciones, anhelos y miedos sirven como estructura para darle un enfoque diferente y sin freno. La historia nos muestra a Martín, interpretado por la increíble finura del recordado Federico Luppi, haciendo de un cineasta argentino afincado en Madrid, divorciado y con dos hijos, que en un momento de su vida tendrá que hacer de padre tras el intento de suicidio de su hijo mejor, Hache (Juan Diego Botto). Martín acude a Argentina para verlo y regresará con su hijo a Madrid. A partir de aquí, Hache conocerá a dos figuras importantes en la vida de su padre, Alicia (Cecilia Roth) pareja de Martín y el mejor amigo de los dos, Dante (Eusebio Poncela). Es entonces cuando conformarán una familia de difícil encaje, donde la rendición de cuentas, demonios internos, rencores, miedos y frustraciones saldrán a la luz con unos diálogos reales, crudos y tan vivos como la propia vida.

Juan Diego Botto se estrena justo ahora como director con “En Los Márgenes”

Juan Diego Botto, que se estrena justo ahora como director con “En Los Márgenes”, tenía poco más de veinte años en aquel momento, viniendo del éxito juvenil que le reportó “Historias del Kronen”, para pasar a interpretar un papel de gran profundidad. La sencillez de la historia y la brillantez que presta Adolfo Aristarain en la dirección sirven para que, 25 años después, el film mantenga su esencia sin atisbos de mal envejecer, quizás porque como película del 97 ya era toda una adelantada a su tiempo, alejada de postulados o periodos concretos y poniendo sobre la mesa situaciones y temas que nos ocupan hoy en día.

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Sin miedo alguno, sus protagonistas hablan sobre inmigración, sexo, drogas, juventud y paternidad sin que nos sonrojemos más de dos décadas después, todo bajo la conexión actoral brillante y algunos diálogos que duelen, con esa forma arrolladora de echarse las cosas a la cara entre los cuatro. Con edades y estilos diferentes, sus protagonistas nos hacen ver una relación tan cruda como real, y es por ello también que ha resistido el paso del tiempo.

La juventud brillante de Botto o la tremenda e increíble Cecilia Roth, cuyo papel será recordado siempre como uno de los personajes mejor construidos en la historia del cine en español, son esencia inestimable de su brillo. Dante, Alicia y Hache evidencian en comuna la incapacidad de Martín padre a la hora de expresar sentimientos, inhalando toxicidad y plegándola a quienes le rodean, todo bajo una figura paterna extremista y venenosa.

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Los premios que sus actores consiguieron son solo un reflejo de un cine natural, doloroso, sanador también e inequívocamente natural y acertado, amén de lo intelectual que esconde una forma narrativa envidiable y casi obscena por la brillantez en su propuesta. Perdurar en el tiempo no es nada sencillo, sonar bien 25 años después mucho menos, y en estos tiempos que corren, Martín (Hache) lo consigue. Soplemos las velas por ello.