Música

Martín Llade, la voz del Concierto de Año Nuevo: "Ahora es una fiesta, pero su origen está en el nazismo"

El periodista Martín Llade. Ediciones B
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MadridEl 1 de enero, ese día que podría desaparecer del calendario sin que nadie se diese cuenta, se salva por pocas cosas. Una de ellas es el Concierto de Año Nuevo de Viena, alivio musical para tantas resacas desde tiempos inmemoriales y que tiene una audiencia de unos 50 millones de personas en todo el mundo. Casi nada.

La voz que lo narra en español desde 2018 es la de Martín Llade (San Sebastián, 1976), todo un erudito sobre este evento y sobre música clásica en general que, además, acaba de publicar ‘El último concierto de Viena’ (Ediciones B), una novela histórica en torno a la figura de Clemens Krauss, histórico director de la Orquesta Filarmónica de Viena, que es la que interpreta cada año el conocidísimo repertorio. Casi 600 páginas en las que el autor se inspira en una historia real para crear un relato tan libre como apasionante. Hablamos con él sobre la novela y también sobre el mítico concierto que hace que muchos seamos, aunque solo sea por un día, oyentes de música clásica.

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¿Es cierto que los orígenes del concierto de Año Nuevo están vinculados al partido nazi?

Sí, ahora lo vemos como una gran fiesta pero los beneficios del primer concierto, celebrado el 31 de diciembre de 1939, fueron para las tropas nazis. Específicamente, para las familias de los soldados que acababan de arrasar Polonia. Curiosamente, la segunda edición no se celebra en el año 1940, sino en el 1941, y es la primera en primero de enero. Krauss fue el director del concierto cada año hasta su muerte en 1954, salvo dos años en los que cedió la batuta a otro director, Josef Krips. Pero la historia de Krauss tiene mucha enjundia y de eso hablo en el libro…

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¿Qué papel desempeñó Clemens Krauss además de el de director de la Filarmónica de Viena?

Krauss trabó amistad con dos mujeres inglesas, las hermanas Cook, grandes aficionada a la ópera, y les ayudó a sacar judíos de Alemania a través de una complicada operación. El plan era el siguiente: Krauss programaba óperas en determinadas ciudades y ellas aprovechaban para viajar allí y llevarse a judíos con ellas. La de Krauss fue una figura muy humana, pero, pese a todo, su nombre siempre ha estado envuelto en la polémica y en la sospecha. Se nota que era un director que no seguía las doctrinas del Tercer Reich porque, por ejemplo, dirigía al francés Maurice Ravel en el 44, en una época en la que el régimen de Hitler solo autorizaba interpretar música germánica.

Desde el primer año se establece que la música sería la de la familia Strauss…

Sí, aunque la Filarmónica de Viena, y esto lo cuenta en el libro, no quería interpretar a los Strauss. Opinaban que era una basura de música, pero lo cierto es que le gustaba a todo el mundo. A Clemens Krauss le gustaban mucho los valses y las polkas, porque sentía añoranza de la época imperial austriaca y dio con la fórmula perfecta, un repertorio que agradaba a todo el mundo.

¿Es ese el secreto del Concierto de Año Nuevo? ¿El repertorio?

La música constituye uno de los ritos más ancestrales. En el pasado, las personas se reunían y creían que escuchando música, de alguna manera, lo divino penetraba en ellos. Bueno, pues eso sigue produciéndose de alguna manera cada 1 de enero. 

En la novela incluyes referencias musicales antes de cada capítulo…

Sí, hecho un compendio. Hay muchas grabaciones dirigidas por el propio Clemens Krauss, pero no solo incluyo composiciones de la familia Strauss. También meto piezas de Richard Wagner, que fue el músico fetiche de los nazis. Y también hay bastantes números de compositores perseguidos y prohibidos por los nazis, como Hans Eisler, Kurt Weill o Paul Hindemith. E incluso de compositores asesinados por ellos, como Viktor Ullmann, Erwin Schulhoff o Hans Krása. Quería que estuvieran representados. 

¿Qué novedades hay previstas para este año en el concierto?

Las dos novedades más significativas son de dos compositoras. Una de ellas es una pieza de Josephine Weinlich, que fue la fundadora de la primera orquesta de mujeres que hubo en el mundo en nada menos que 1868. Casualmente, fue coetánea de los Strauss. Pero quizá lo que mas llama la atención es que en el repertorio esté el vals 'Arco iris' de Florence Price, que fue la primera afroamericana que compuso sinfonías en los años 20 y 30 del pasado siglo. Ganó premios y fue muy reconocida en su tiempo. Pero tuvo una vida muy dura porque su marido la maltrataba. Ella tuvo el coraje de abandonarlo y para mantener a las dos hijas que tenía tuvo que dedicarse a oficios como pianista de cine mudo.

¿Qué debilidades tienes dentro del repertorio habitual del concierto?

Me gustan muchísimo los ‘Cuentos de los bosques de Viena’, que tienen una parte que se suele tocar con una lira tradicional austríaca. También me encanta el vals ‘Vida de artista’ o ‘El Danubio azul’, claro, que es maravilloso.

¿Cuál ha sido la mayor curiosidad que te ha deparado el concierto de Año Nuevo, ya sea como comentarista o escribiendo este libro?

Cuando había terminado el libro, cinco días después de enviar la novela a imprenta, me ocurrió una serendipia maravillosa. Encontré en Internet una carta en castellano que el propio Clemens Krauss envió al director del Teatro Colón de Buenos Aires y cuando la leí sentí de alguna manera que me la estaba dirigiendo a mi. Me la compré inmediatamente: encontrarla parecía decirme que Krauss me daba su bendición sobre el tratamiento de su figura en el libro.