Teatro

Pablo Messiez, sobre las adicciones: "Muchos están enganchados, pero a cosas legales"

El director de teatro Pablo Messiez y la actriz Irene Escolar, el dúo tras el éxito de 'Personas, lugares y cosas'. Teatro Español
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MadridDesde el pasado 25 de noviembre, un terremoto sacude a diario las tablas del Teatro Español de Madrid. La obra ‘Personas, lugares y cosas’ es una de esas experiencias escénicas que resulta cien mil veces más potentes que cualquier experiencia basada en la realidad virtual o en la inteligencia artificial. Y que hay que ir a ver al teatro.

Hay un aviso sobre el espectáculo, escrito por el autor británico Duncan Macmillan y estrenado con un gran éxito hace una década en Londres, que alerta de “efectos realizados con luces estroboscópicas” -destinado a todos aquellos que puedan tener sensibilidad a ellas- pero no hay alerta alguna acerca de todo lo que es capaz de remover una obra centrada sobre el complicado mundo de las adicciones, los adictos y todo lo que se mueve alrededor de ellos. Y que genera aplausos.

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Historia de un colapso

El centro de la trama lo ocupa Emma, una actriz que colapsa mientras interpreta a Nina, uno de los personajes de ‘La gaviota’ de Anton Chejov. Le da vida Irene Escolar, actriz que es el motor de esta maquinaria, dirigida por el argentino Pablo Messiez (Buenos Aires, 1974). “Irene hace un trabajo bestial, se ha entregado en cuerpo y alma a la obra y es un placer haber trabajado con ella”, comenta. 

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Messiez recibió la invitación de Escolar para trabajar con ella y le fue imposible decirle que no “Tenía unas ganas enormes de trabajar con ella. Además, había leído el texto hacía un tiempo y me atrajo el tema y cómo estaba construida la función, porque tiene una estructura muy sólida y muchas posibilidades”. En el reparto, además de Irene Escolar, figuran actores y actrices como Tomás del Estal, Mónica Acevedo, Javier Ballesteros o Brays Efe, conocido por su papel protagonista en la serie ‘Paquita Salas’.

“La obra narra el proceso de desintoxicación de una actriz que se encuentra en una crisis muy profunda y que entra un grupo para tratar su problema de consumo problemático de sustancias. Comienza así un viaje para ella en el que el resto de personas termina teniendo un rol fundamental para que pueda salir de esa situación que la angustia y la lastima”, cuenta Messiez. Un resumen fijado en el argumento que sirve de punto de partida para hablar el que es el tema principal de la obra: las adicciones (o algo que se le parece).

“Más que el tema de la adicción, creo que el tema de la obra la compulsión, que es algo de lo que nos cuesta mucho hablar”, reflexiona Messiez. “Habla de cómo todo el mundo termina haciendo cosas que no quiere. Y de la tendencia que tenemos a dejarnos llevar por el exceso, de no poder dejar de hacer algo que en realidad sabemos que no queremos hacer. Esa es la principal cuestión y la más problemática”.

Las mil y una adicciones

Aunque los problemas de Emma, la protagonista de la obra, tengan que ver con las drogas, Messiez señala que hoy en día la adicción va mucho más allá: “Las conductas compulsivas también aparecen cuando el uso del móvil o de la tarjeta de crédito se vuelven problemáticos. Además vivimos inmersos en un sistema que a la vez que castiga al adicto, incita al consumo”.

Messiez distingue también entre el adicto y el consumidor ocasional. “Hay personas que pueden tener un consumo recreativo más o menos frecuente y además llevan una vida práctica perfectamente normal. No creo que haya nada de malo en eso, pero existe mucha hipocresía porque son comportamientos que se esconden”.

La protagonista de la obra, Emma, es una actriz en torno a los 30 años, una edad y un entorno en el que la adicción a determinadas sustancias parece formar parte del posible guión. Pero que el mundo de las adicciones puede tener muchas caras ya lo demostró Pedro Almodóvar en su película ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto’? Hace 40 años. En ella, un ama de casa de unos 40 años de edad, encarnada por Carmen Maura, acudía a una farmacia en busca de dexedrina -marca comercial de la dextroanfetamina- y se sorprendía ante la respuesta de la farmacéutica, que la llamaba drogadicta. “Creo que el mundo de las adicciones es transversal y lo mismo que hay gente enganchada a sustancias ilegales, también hay muchas personas que no pueden dejar de tomar drogas que son legales”.

La capacidad de ‘Personas, lugares y cosas’ para generar debate está fuera de toda duda. “Nos llegan muchos mensajes de agradecimiento, de espectadores felices de poder ver en el Teatro Español una obra como esta”, explica Messiez. “El montaje ha logrado, además, algo fascinante: reunir en la platea a chavales de 17 y señoras de 80 años. Tener un público tan diverso es lo ideal para cualquier espectáculo teatral”. Porque las adicciones, pese a lo que podamos pensar muchas veces, no entienden de edad.