El 'boom' de los clubs de lectura como refugio emocional: "Se han forjado amistades para toda la vida"
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Cada relevo generacional, cada cambio de era, cuenta con sus trompetas sonando anunciando el apocalipsis. Vivimos en la edad de las pantallas y muchos anuncian ya la necrológica de los libros, sepultados bajo el 'scroll' infinito de las redes sociales. Pero los datos son pertinaces y se empeñan en llevar la contraria. Según datos anunciados por el Ministerio de Cultura en 2025, el porcentaje de población que lee libros en su tiempo libre supera el 65% de la población, con un incremento sostenido desde 2017.
Un pequeño (gran) granito de arena lo están aportando los clubes de lectura que, si hace tan solo unos años sonaban viejunos, ahora reverdecen laureles. Es difícil de calcular cuantos puede haber en activo en España pero es seguro que son miles. No en vano cada biblioteca tiene el suyo -o incluso más de uno- y hay alrededor de 4.600 en todo el territorio. Y luego están las librerías; y las iniciativas particulares. Se lee más que nunca, y también se debate y se opina sobre los libros en compañía mas que nunca.
Las bibliotecas, terreno abonado para los clubes de lectura
Ana Calvo se jubiló hace en septiembre de 2025 tras toda una vida, 40 años, trabajando en la Biblioteca Pública La Vidriera, en el municipio cántabro de Maliaño, de menos de 10.000 habitantes. “En 2004 yo fui una de las promotoras del club de lectura de la biblioteca, ‘Locus Amoenus’, y, cuando me jubilé, teníamos ¡once!”, explica Calvo. Ella misma forma parte de ese club de lectura primigenio que, además de lecturas, también organiza viajes literarios para conocer la Granada de Federico García Lorca. “Se han formado incluso amistades para toda la vida”.
La multiplicación de los clubes de lectura tiene, por un lado, una explicación puramente matemática. “Nuestros lotes de ejemplares son de 15 unidades, por lo que un club de lectura no puede crecer en números de miembros… pero sí pueden crearse nuevos…”, cuenta Calvo. El abanico de lecturas es muy amplio: caben desde clásicos como ‘Relato de un náufrago’ de Gabriel García Márquez a novedades como ‘La última función’, de Luis Landero.
Pero hay más motivos tras la vuelta por la puerta grande de los clubes literarios. Esta bibliotecaria retirada sitúa la pandemia y la post-pandemia como los grandes momentos de eclosión. “Las lecturas compartidas son un buen material para conversar y para relacionarte. Los clubes son una forma de no sentirte solo como lector”, señala. Para ella, la sociedad actual muestra una imagen “de hiperrelación y de hiperconexión” vía redes sociales que no es tal. “Creo que estamos más solos de lo que parece y los clubes de lectura son una manera perfecta de compartir el interés que tienen sus miembros no solo por la literatura, sino por la cultura en general”.
Aliados de las librerías
La Anónima es una librería de barrio, concretamente del barrio madrileño de Arganzuela. Abrieron en diciembre de 2022 y Lorena Gutiérrez, una de las copropietarias, recuerda que, ya desde el primer día, las clientas le preguntaban por los clubes de lectura. “Nos decían que se querían apuntar en cuanto los montáramos, así que tenemos lista de espera casi desde el principio”. Mantienen dos clubes de lectura ‘oficiales’ -ambos con 20 personas cada uno- y un tercero “abierto a todo el mundo” que va asociado siempre la visita del autor a la librería para encontrarse con los lectores.
En opinión de Gutiérrez el regreso a lo grande de los clubes de lectura tiene que ver con “la búsqueda de nuevos espacios para que unas personas se encuentren con las otras”. Para esta librera los clubes de lectura “hacen barrio”, algo especialmente valioso en Madrid, “una ciudad en la que el anonimato es la norma y hay muchas personas que viven solas y no se relacionan con prácticamente nadie más”.
A finales de 2021 Pérgamo, la librería más antigua de Madrid, fundada en 1946, estaba a punto de cerrar. Cuatro años después, se ha convertido en punto de encuentro para amantes de la lectura con cuatro clubes. Además de uno centrado en la narrativa, tienen uno dedicado a la poesía, otro al ensayo y otro que recupera “libros prohibidos, para hablar de obras que han sufrido censura tradicionalmente", explica Pablo Cerezo, uno de los responsables de Pérgamo.
“Creo que los clubes están demostrando que no simplemente buscamos una buena experiencia lectora, sino una experiencia colectiva. Son importantes, además, porque ahora abres un suplemento cultural y, la mayoría de las veces, encuentras al autor hablando sobre su obra. Los clubes de lectura funcionan al revés: se vuelve a poner el énfasis en el propio texto”, cuenta Cerezo.
Círculos (esencialmente) femeninos
El alma de los clubes de lectura lo componen las personas que lo forman. Y se trata de un alma predominantemente femenina. “Aunque hay algún club en el que podemos encontrar hombres, lo normal es que sean mujeres las que se apuntan”, cuenta la bibliotecaria jubilada Ana Calvo.
Lorena Gutiérrez de la librería La Anónima lo corrobora: “Son mujeres casi en un 95%, aunque nos está sorprendiendo que cada vez hay más chicos jóvenes que se atreven”. La excepción que confirma la regla la pone la librería Pérgamo. “En nuestro casi tenemos mujeres y hombres casi al 50%”, cuenta Pablo Cerezo.
Los clubes de lectura de Pérgamo son, además, los que, además, tienen miembros más jóvenes que “rondan los veintimuchos o los treinta y pocos”. En La Anónima, sin embargo, la media de edad se sitúa “por encima de los 40 años, aunque hay mujeres desde 20 hasta 70”. En el caso de la biblioteca municipal La Vidriera, todos los miembros sobrepasan la cuarentena, aunque en los grupos que llevan activos más siempre “todos tienen más de 65 años”, tal y como cuenta Ana Calvo.
Para apreciar la dimensión de un fenómeno Hasta las estrellonas de la música pop se han dejado seducir por la lectura. Dua Lipa ha fundado su propio club, llamado Service95 en el que cada mes, desgrana una lectura y mantiene una conversación con el autor. Fundado en 2021 por la artista británica, ha dado cabida a obras de la también música Patti Smith, de Margaret Atwood (“El cuento de la criada”) o incluso de escritoras españolas como Alana S. Portero (“La mala costumbre”). Hasta las divas se han convencido de que leer es ‘sexy’.
