Cine

Bowie y su laberinto vuelven a los cines: por qué seguimos bajo su hechizo 10 años después de su muerte

David Bowie en un momento de 'Dentro del laberinto'. (Uppers)
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Coincidiendo con el décimo aniversario de la muerte del legendario David Bowie y el 40º de su estreno, 'Dentro del Laberinto' (título con el que se conoció en España 'Labyrinth') regresa a las salas de cine españolas en una proyección especial que celebra cuatro décadas de magia, fantasía y legado cultural. La película, dirigida por Jim Henson y protagonizada por una joven Jennifer Connelly y el propio Bowie, es uno de esos clásicos que no solo no envejecen, sino que parecen cobrar vida de nuevo cada vez que se proyectan en pantalla grande. 

Hechizo ochentero

Estrenada originalmente en 1986, 'Dentro del Laberinto' se distingue como una fábula fantástica enraizada en el imaginario de los años ochenta. Narra la historia de Sarah Williams, una adolescente que debe adentrarse en un laberinto lleno de criaturas imposibles para rescatar a su hermanito Toby, secuestrado por el Rey de los Goblins. 

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La película combina marionetas y personajes reales, gracias al enfoque creativo del director Jim Henson, creador de los Teleñecos. Ese choque entre lo práctico y lo retorcido permitía, incluso entonces, una sensación onírica que pocas producciones lograban emular. 

Pero lo que realmente marcó a toda una generación fue la figura de Jareth, el Rey de los Goblins interpretado por David Bowie. Más que un villano convencional, Jareth era un antagonista seductor y enigmático, dotado de una presencia que el propio Bowie ayudó a moldear. Este personaje surgió de una colaboración creativa entre Bowie y Henson, y el personaje se creó con el músico en mente ya desde el año 1983, cuando empezó a desarrollarse el proyecto.  

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La película no conquistó plenamente la taquilla en su estreno original, pero sí encontró vida propia a través del mercado doméstico y posteriores reposiciones televisivas, cimentando una base de culto que persiste hasta hoy. 

Parte de esa fascinación que todavía ejerce esta obra se debe a la banda sonora, compuesta en parte por Bowie. El álbum incluye temas como Magic Dance o Underground, piezas que no solo acompañan la narrativa, sino que se integran en la memoria colectiva de quienes crecieron con ella. 

La música en Dentro del Laberinto es mucho más que un simple acompañamiento, ya que funciona como puente emocional entre la aventura de Sarah y la experiencia sensorial del espectador. Esa fusión entre fantasía narrativa y estética musical hace que la película trascienda generaciones, tanto quienes la vieron en su juventud como quienes la descubren ahora, ofreciendo múltiples niveles de disfrute. 

Una experiencia que sigue hechizando

Parte de la fuerza de Dentro del Laberinto radica en su estética: criaturas modeladas, escenarios físicamente construidos y un mundo que se siente tangible aunque fantástico. Es una rareza en la era actual dominada por CGI, y esa singularidad estética sigue siendo motivo de fascinación. 

Pero más allá de la técnica, la película trata temas universales: el paso a la madurez, el miedo a crecer, la complejidad de los deseos y, sobre todo, el poder de la imaginación. Sarah no solo enfrenta monstruos; se enfrenta a sí misma, a sus dudas y a la necesidad de tomar decisiones. Es esa carga metafórica lo que transforma una fantasía aparentemente ligera en una historia de resonancia emocional duradera. 

Además, generaciones de fans han reinterpretado y celebrado la obra a través de cosplay, homenajes artísticos, música y encuentros comunitarios, lo que demuestra que su hechizo no reside únicamente en la pantalla, sino en la cultura que ha generado alrededor. 

¿Por qué vuelve ahora?

El regreso a las salas no es casualidad: se trata de una conmemoración de su 40.º aniversario, una práctica cada vez más común para clásicos que han demostrado resistencia cultural. Más allá de nostalgia, esta proyección es un reconocimiento al impacto duradero de la película y a su capacidad para seguir conectando emocionalmente con públicos de distintas edades. 

En algunos países, estas proyecciones incluyen también celebraciones especiales dedicadas a Bowie, recordando su legado no solo como músico sino como intérprete único cuyo Jareth se ha convertido en icono intergeneracional con el paso de los años.  Además, esta conmemoración coincide con lanzamientos especiales relacionados con el aniversario en otros formatos, como ediciones remasterizadas en 4K o contenidos adicionales que exploran la historia detrás de la película. 

Por todo esto, ver Dentro del Laberinto en cines el 9 de enero no es solo revivir un clásico: es redescubrir una película que sigue hablando a nuevas audiencias, que mezcla fantasía con emoción y que encuentra en la pantalla grande una nueva dimensión para encantar.

Porque 40 años después, su laberinto sigue siendo un lugar al que regresamos con agrado: no para perdernos, sino para recordar que, a veces, las historias más simples son las que más profundamente nos conectan con nuestra propia imaginación.