Música

Marta Terrasa y la receta para seguir siendo grunge a los 50: “Da igual si eres calvo, puedes seguir moviendo la melena”

30 años de 'Vs.' de Pearl Jam
Marta Terrasa, autora de 'Este no es otro libro de Pearl Jam'. (Silex Ediciones)
Compartir

En la vida hay grupos que te gustan y grupos que te hacen. Pearl Jam pertenece al segundo club. No es una banda que te acompaña: es una que te educa, te discute y te pone delante un espejo. Marta Terrassa (Barcelona, 1983) lo dice sin rodeos en 'Este no es otro libro de Pearl Jam': “Al final es un libro de ser fan. Pero también para quienes no lo son de esta banda”. Y eso, en el caso de los de Seattle, es casi una forma de estar en el mundo.

Frances Bean Cobain junto a sus padres, Kurt Cobain y Courtney Love
PUEDE INTERESARTE

La historia de esta periodista con el grupo de Seattle empieza de una manera muy poco épica y muy real: robándole discos a su hermano mayor. “Me ponía sus CDs en esas torres que enchufabas y te llevabas por la casa. Y recuerdo la sensación de sentirte más mayor de lo que eras, porque escuchabas la música de tu hermano”, cuenta. Mientras a ella por edad le tocaban Ella Baila Sola o Aqua, por la puerta de atrás entraban Eddie Vedder y compañía. Ahí se produjo la primera grieta: la música como identidad.

El segundo golpe llegó con las letras. En primero de bachillerato, Marta llevó la letra de Rearviewmirror a clase. “Le dije a mi profe que no la entendía, que me ayudara con las metáforas. Entre los dos la traducimos”. Poco después propuso trabajar Wishlist como un listening. “Yo les explicaba que era una carta, que el tío deseaba esto y lo otro. Estaba súper emocionada”. Ahí Pearl Jam dejó de ser solo un grupo para convertirse en un lenguaje. “Supongo que ahí, consciente o inconscientemente, pasó a ser algo más allá de la música”.

PUEDE INTERESARTE
pearl-jam

Ese es el centro del libro. Terrasa nunca quiso escribir un manual para fans ortodoxos. “Había millones de libros ya y Pearl Jam es un grupo totémico: si te equivocas en algo 200 millones de personas te van a buscar”. Demasiado rigor para un libro que no sentía suyo. Cuando una editorial le dio libertad total, lo tuvo claro: “Les dije que quería hablar de sus letras, de política, de directos, de una banda que lleva 30 años junta. Me dijeron: haz el libro que tú querrías leer”. Ahí se abrió un mundo nuevo, “porque podía hablar de todo, podía mezclar temas tan locos como películas, surf, ecología, nuevas masculinidades… Es que el universo de Pearl Jam es infinito”.

Marta Terrasa

Una comunidad madura y fiel

Y ese libro habla, en el fondo, de algo muy adulto: cómo una banda puede crecer contigo. “Yo no les pido que con 60 años me hablen de furia o de romper retrovisores”, dice. “Les pido que sean congruentes. Que hablen del nido vacío, del cambio climático, de no querer guerras”. Pearl Jam ya no grita como en los 90, pero sigue diciendo cosas. Y eso, en una época de ruido y postureo, es una forma de dignidad.

El cambio es inevitable, pero la esencia se mantiene a pesar de la edad y la madurez. Porque sí, porque todavía se puede ser grunge, melenudo y gritón a los 50. Marta no duda: “Absolutamente. Vete a un concierto de Pearl Jam o de Springsteen. La gente lo da todo, con cero complejos. Es una emoción cruda, real”. No hay filtros de Instagram ni miedo al ridículo. “Da igual si eres calvo, puedes seguir moviendo la melena. Es una actitud vital. Y mola”.

Esa actitud se ve en la comunidad. “La conexión entre la banda y el público es brutal. Entran horas antes, se dejan la voz en cada canción”. Pero no es una devoción pasiva: es gente que sigue yendo a conciertos, que sigue buscando música, que sigue emocionándose. Fans que no han dejado de ser curiosos.

Escribir desde ahí, desde el fan, no fue fácil. “Tengo un gran síndrome de la impostora”, admite. “Siempre pienso que a nadie le importa lo que siento”. Como periodista, está entrenada para esconderse detrás de los datos. Pero aprendió que no es lo que más conecta. “Cuando paso el texto, siempre me dicen: lo que más me ha gustado es cómo te sentías. Y yo pienso: pero si lo importante es a quién he entrevistado… Y no. La gente conecta con las emociones universales”.

Pearl Jam como excusa para hablar de sentimientos

Por eso este libro no es solo para 'pearljamers'. “Me da igual si no eres fan. Seguro eres fan de algo. Al final el querer, el emocionarte, el llorar con una canción, es universal”. Pearl Jam es la excusa para hablar de eso.

Después de escribirlo, su relación con la banda también ha cambiado. “Ahora me doy cuenta de que estoy a 0,2 grados de separación”, bromea. Pero lo importante es otra cosa: “Ver Pearl Jam a través de la gente que me escribe, de lo que significa para ellos. Eso es lo más bonito”.

Cuando le preguntas cómo se lo vendería a alguien que no los conoce, lo tiene claro: “No es un libro de música. Es un libro de ser fan”. Y quizá por eso funciona. Porque habla de 'Black' como una lección sobre amores que no salen bien, de 'State of Love and Trust' como esa furia juvenil de “voy a cambiar el mundo”, y de 'Something Special' como una nana para su hijo por nacer. Tres canciones para tres etapas de una vida.

Pearl Jam sigue ahí. Marta también. Y entre ambos han construido algo que no entiende de arrugas ni de entradas. Solo de emoción. De esa que, incluso a los 50, te hace seguir gritando como si el mundo aún estuviera por estrenar.