Víctor Manuel y su poco conocido amor por rescatar perros callejeros: "He tenido alrededor de 25"
Víctor Manuel afirma haber tenido a lo largo de su vida más de 25 perros diferentes, aunque no al mismo tiempo
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Si piensas en Víctor Manuel, probablemente te vengan a la mente sus canciones más icónicas, su voz inconfundible y su legendaria carrera musical. Pero hay otra faceta de este cantautor asturiano que lleva décadas alimentando su corazón con la misma intensidad: su amor por los animales, especialmente por los perros.
Recientemente, en una entrevista en La Vanguardia, el artista de 78 años ha confesado que a lo largo de su vida ha tenido alrededor de 25 perros y que ninguno se parece a Cleopatra, su fox terrier actual.
Perros como compañeros de vida
Víctor Manuel ha contado que ha convivido con perros desde que tiene recuerdos de infancia y que en ocasiones incluso la familia llegó a tener hasta 18 perros en casa tras una camada imprevista. De hecho, él y su esposa, Ana Belén, comparten desde hace años a Cleopatra, conocida cariñosamente como Cleo, una fox terrier de tres años que se ha convertido en “un miembro más de la familia”.
El cantante describe con cariño y humor el carácter de Cleo, que “a ratos tiene alma de gato, va a su bola y siempre tiene otros planes distintos de los suyos”, señalando la personalidad independendiente de su perra.
Más allá de la relación con un solo perro, Víctor Manuel remarca que la compañía canina siempre ha sido constante en su vida. Ha tenido parejas de Weimaraner, perras como Tula, y muchos otros perros recogidos de la calle, lo que refleja un compromiso con los animales más allá de una mera afición.
Este perfil del artista recuerda una tendencia más amplia en España: ya hay más perros que menores de 18 años, aunque también resulta preocupante la mareante cifra de cifra de más de 300.000 abandonos de animales al año.
Amor que trasciende generaciones
La relación de Víctor Manuel con los perros no es casual ni reciente. La vive como una evidencia de que los animales “te quieren incondicionalmente”, algo que, según él, “no suele pasar con frecuencia en la vida humana”.
Esta afirmación conecta con un fenómeno que vemos repetido con cierta frecuencia en muchos rostros conocidos, que han reconocido cómo sus mascotas han jugado un papel profundamente emocional en sus vidas. Por ejemplo, la periodista Vanesa Romero ha dicho que sus perros “son su vida y su familia” y que fueron un sostén en momentos de enfermedad. Otros como Asier Etxeandia o Luis Piedrahita también han expresado públicamente el papel vital de sus perros en su bienestar emocional.
Este tipo de testimonios no solo reflejan una moda, sino una transformación en la forma en que las personas, especialmente las de mediana edad o mayores, sitúan a los animales no como accesorios, sino como compañeros que dan sentido, consuelo y estructura emocional en la vida cotidiana.
Víctor Manuel, con una carrera que va más allá de las seis décadas, representa un ejemplo potente de esa conexión, de tal forma que su relación con Cleo y sus anteriores perros no es anecdótica, sino una constante vital que ha generado afecto, recuerdos y protección emocional tanto para él como para su entorno familiar.
Además, para el cantante también es importante resaltar cómo tratamos a estos animales hoy en día. Por ejemplo, recuerda una escena en la que una mujer llevaba en brazos a un caniche gigante que no quería andar, comentando con ironía que “a veces tratamos a los perros como si fueran humanos, y eso puede hacerles daño”.
Esa observación va más allá de lo anecdótico y toca un punto sensible en la sociedad actual: ¿estamos humanizando a las mascotas en exceso? ¿O lo que buscamos es una forma de relación emocional que compense la soledad o el estrés de la vida moderna? Preguntas como estas aparecen cada vez más en estudios sociales sobre tenencia responsable de animales y vínculos afectivos con mascotas.
En ese sentido, el testimonio de Víctor Manuel puede interpretarse como una invitación a encontrar un equilibrio entre afecto, respeto por los límites de cada especie y reconocimiento de que la relación con animales puede ser profunda, pero no debe confundirse con la equivalencia humana.
Una vida que late entre música y amor animal
La historia de Víctor Manuel con los perros influye, de manera sutil pero poderosa, en cómo entendemos a este artista fuera de los escenarios. Su trayectoria musical, repleta de éxitos desde los 70, hasta su nuevo álbum Solo a solas conmigo y su respectiva gira, convive con una vida doméstica marcada por perros que lo han acompañado en momentos de éxito, de descanso y de afecto silencioso.
Más que una curiosidad, su experiencia aporta una perspectiva humana profunda: el amor a los animales puede convertirse en un hilo conductor de empatía, responsabilidad y afecto duradero, especialmente cuando se vive con naturalidad y sin estridencias, como lo hace este artista que ha hecho de los perros una parte esencial de su mundo.
