Reavivan la hipótesis de que Kurt Cobain fue asesinado: teorías, sospechas y otras leyendas urbanas
Un nuevo informe de expertos forenses cuestiona aspectos técnicos de la investigación original que concluyó que fue suicidio
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Pocas muertes fueron más impactantes que la de Kurt Cobain, líder de Nirvana y voz icónica de la Generación X, que fue hallado muerto el 5 de abril de 1994 a los 27 años en su casa de Seattle a causa de un disparo de escopeta. La conclusión oficial de las autoridades fue clara: suicidio. Sin embargo, la forma en que terminó la vida del autor de 'Smells Like Teen Spirit' ha generado a lo largo de más de tres décadas todo tipo de teorías diversas que reflejan no sólo la fascinación por el músico, sino también la complicada relación que muchos ídolos tienen con la fama, la depresión y el legado cultural.
Para quienes vivieron esos años, la muerte de Cobain supuso el fin abrupto de una voz que articulaba el desencanto, la vulnerabilidad y el malestar de finales del siglo XX. Ese contexto inevitablemente alimentó la imaginación colectiva, surgiendo narrativas alternativas que han circulado hasta hoy. La última, una exclusiva del Daily Mail que vuelve a apuntar a la teoría del homicidio, según un equipo no oficial de científicos forenses.
Desde el inicio, la explicación formal fue que Cobain se suicidó en un brote de depresión severa agravado por su adicción a la heroína y por múltiples problemas personales. Encontraron su cuerpo tres días después de la herida fatal causada por un arma de fuego, acompañado de una nota que muchos interpretaron como un testimonio directo de su intención de acabar con su vida. "Se me ha acabado la pasión así que recordad, es mejor arder que apagarse lentamente", concluía la nota, parafraseando al Neil Young de 'Hey Hey, My My (Into the Black)'.
Los testimonios de familiares y compañeros de banda confirmaban su prolongada batalla contra la depresión, la ansiedad y el abuso de sustancias. Y a pesar de las discrepancias que señalaban algunos detalles técnicos -como la cantidad de droga hallada en su sistema o la posición del arma-, para gran parte de la comunidad musical y periodística el suicidio se consolidó como la explicación más plausible... pero no la única.
La teoría del homicidio encubierto
Entre las teorías alternativas, la más persistente ha sido la idea de que Cobain fue asesinado y que su muerte fue encubierta para parecer un suicidio. Esta hipótesis ha ido desde la simple sospecha hasta afirmaciones detalladas sobre manipulación de la escena y complicidad de terceros. Una de las versiones más conocidas de esta narrativa sugiere que su esposa, Courtney Love, podría haber tenido participación directa o indirecta en su muerte. Según esta teoría, motivaciones económicas o personales habrían empujado a la entonces líder de Hole a organizar o facilitar el asesinato de Cobain, con detalles como la colocación de la escopeta o la supuesta incapacidad física del músico para dispararse tras una sobredosis de heroína.
Gran parte de esta teoría proviene de rumores amplificados por documentales como 'Soaked in Bleach' (2015), que presenta la investigación del detective privado Tom Grant que trabajó en el caso y dijo haber hallado inconsistencias en el informe oficial y en la nota de suicidio. Concretamente sostenía que en realidad era una carta anunciando que Cobain dejaba la industria musical, y argumentaba que las últimas líneas en las que mencionaba específicamente a su familia y su muerte parecían añadidas por otra persona con una caligrafía distinta.
De la conspiración a la maldición del encendedor blanco
Otras teorías menos extendidas matizaban el acto como algo no totalmente voluntario. Algunos defienden la idea de que alguien ayudó a Cobain a acabar con su vida, cargando el arma o preparando la escena. Otros señalan que el músico pudo haber muerto por sobredosis por error, lo que luego llevó a una secuencia de hechos desafortunados culminando en la herida fatal. Y, por supuesto, no faltan especulaciones que van desde lo conspiranoico a lo folclórico.
Algunos grupos han sugerido que Cobain fue víctima de programas de manipulación mental vinculados a estructuras de poder, un mito que se apoya más en el simbolismo cultural del artista como voz de contracultura que en evidencias verificables. Otros apelan a la maldición del encendedor blanco, una leyenda urbana del rock que asocia los mecheros BIC blancos con la muerte de músicos del llamado 'Club de los 27', al que pertenecen Jimi Hendrix, Jim Morrison o Janis Joplin.
Revisitando el caso en 2026
La muerte de Cobain vuelve a ocupar titulares en 2026 con la aparición de informes de supuestos expertos forenses que cuestionan aspectos técnicos de la investigación original, argumentando que ciertas marcas de sangre, patrones de necrosis y la fisiología observada encajaría mejor con un escenario de homicidio encubierto. La teoría apunta a que sus agresores le obligaron a consumir heroína y, tras ello, le dispararon en la cabeza, colocaron el arma en sus brazos y escribieron una nota de suicidio. Las autoridades policiales, por su parte, mantienen la conclusión de suicidio.
Más allá de lo que estas investigaciones prueben o desmienten, lo que permanece inmutable es el lugar inamovible que Cobain ocupa en la memoria colectiva de varias generaciones. Y cómo su figura sigue siendo un espejo en el que proyectar dudas sobre la autenticidad, la salud mental, la fama y la muerte en la cultura popular.
