Música

Morrissey saca (por fin) nuevo álbum: cómo la voz de los marginados con The Smiths se convirtió en el gran villano del indie

Morrisey
Morrissey, de icono pop a figura tóxica. Getty Images
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Un nuevo disco de Morrissey siempre debería ser una buena noticia. La llegada de 'Make-up is a Lie', tras años de retrasos, conflictos con discográficas y promesas incumplidas, en teoría lo es. Cada lanzamiento de Moz sigue provocando un pequeño terremoto entre quienes aún recuerdan lo que significó la música de The Smiths en sus vidas. Pero la emoción ahora llega mezclada con una sensación incómoda, como encontrarse con un viejo amigo brillante que, con los años, se ha convertido en ese tipo un tanto detestable que monopoliza la velada con opiniones que obligan a mirar al reloj.

Hubo un tiempo, y no hace falta remontarse al pleistoceno, en que Morrissey parecía el músico más inteligente del pop. No porque lo fuera necesariamente, sino porque en un mundo de estrellas empeñadas en cantar sobre coches rápidos y romances de cartón piedra, él apareció con flores en el bolsillo, su tristeza inasible y la sensación de que entendía algo sobre ti que los demás no. Hablaba para los raros, los tímidos, los que volvían a casa solos después de una fiesta a la que no habían sido invitados.

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La mitología se construyó rápido.The Smiths convertían la melancolía en un arte menor exquisito, y la pose de outsider de Moz resultaba irresistible para varias generaciones de adolescentes que sospechaban que el mundo no estaba hecho exactamente para ellos. No es exagerado decir que era la perfecta brújula emocional para esa etapa de la vida que transcurre entre los 15 y los 18 años. Por eso resulta tan desconcertante observar en qué se ha convertido ese mismo personaje décadas después.

Una metamorfosis progresiva

Por supuesto, la transformación no se produjo de un día para otro. Durante un tiempo parecía simplemente un artista temperamental, lo cual en el rock es incluso un valor a tener en cuenta. Cancelaciones de conciertos a última hora, giras que se evaporaban misteriosamente, discos anunciados que tardaban años en materializarse. El romanticismo del genio incomprendido aún permitía cierta indulgencia. Pero con el paso del tiempo la narrativa empezó a mutar.

Las entrevistas, antaño teñidas de gruesa ironía y humor negro, se volvieron más incómodas que provocadoras, las declaraciones dejaron de ser extravagantes para convertirse en algo mucho más áspero, y el antiguo portavoz de los inadaptados empezó a coquetear con discursos que sonaban sospechosamente cercanos a la ultraderecha.

Ahí empezó a abrirse una grieta con parte de su público. No podía ser que la misma persona que había escrito himnos para quienes se sentían fuera del sistema emitiese ahora un discurso que parecía excluir a mucha gente de ese mismo "nosotros" que antes defendía.

Comentarios del tipo "todo el mundo prefiere su propia raza" o que la inmigración masiva ha hecho que la identidad británica "desaparezca" chocaban frontalmente con la sensibilidad de buena parte de sus seguidores.

El punto de ruptura definitivo ocurrió en 2019, cuando Morrissey apareció en 'The Tonight Show 'vistiendo un pin de For Britain, un partido político de extrema derecha y anti-Islam liderado por Anne Marie Water. El poeta de la melancolía que parecía entender mejor que nadie la humillación cotidiana, la soledad y la incomodidad social se había pasado al otro lado.

Incluso su discográfica decidió no publicar el disco 'I Am not a Dog on a Chain' pese a incluir colaboraciones con Iggy Pop y Chad Smith, de Red Hot Chili Peppers, y a contar en un primer momento con Miley Cyrus, que finalmente pidió ser retirada del álbum.

Cuando anulas más conciertos de los que das

Al atasco discográfico de los últimos años se suma su legendaria relación con los conciertos cancelados. En la industria musical hay retrasos y contratiempos, claro, pero él ha elevado el asunto a una especie de performance involuntaria. Fans que compran entradas con meses de antelación y descubren el día anterior --o incluso mismo día- que el show no se celebrará porque huele a chorizo en la zona. Cuando anulas más conciertos de los que das, la imprevisibilidad deja de ser parte del mito para convertirse en carne de meme. Lo más inquietante de todo es que él mismo parece disfrutar interpretando el papel de gran villano del indie.

Y, sin embargo y pese a todo, escucharemos 'Make-up is a lie', un álbum en el que, al parecer, se presenta como alguien sitiado por la industria, la prensa y una época que siente en su contra. Lo escucharemos porque incluso ahora, cuando el personaje público parece empeñado en dinamitar su propio legado, todavía esperamos que reaparezca algo del compositor extraordinario de 'There is a light that never goes out'. Una frase, una melodía, una manera de colocar la voz que nos recuerde por qué nos importó tanto y nos haga olvidar por qué hoy es alguien tan poco defendible.