Música

Tina Turner podrá volver a los escenarios con la tecnología que revivió a ABBA

Tina Turner
Tina Turner, rompiendo todas las reglas. Cordon Press
Compartir

Pocas artistas han encarnado la electricidad del directo como Tina Turner. Sobre el escenario dominaba el espacio con una mezcla de potencia vocal, energía física y magnetismo casi hipnótico que convertía cada concierto en una experiencia total. Experiencia que, a falta de la Tina de carne y hueso -fallecida en 2023 a los 83 años-, podría revivirse a través de la tecnología.

La reciente adquisición de los derechos de nombre, imagen y buena parte del catálogo musical de Turner por parte de la compañía Pophouse -cofundada por Björn Ulvaeus, exmiembro de ABBA y especializada en experiencias inmersivas- ha abierto la puerta a nuevas formas de revivir su figura.

PUEDE INTERESARTE

Expertos en experiencias inmersivas

Según los responsables de la firma, el enorme atractivo visual y la energía escénica de Turner son elementos clave a la hora de pensar en futuros desarrollos creativos. "Estamos buscando proyectos que puedan reflejar eso e intentar recrearlo en cierta medida", ha subrayado la directora ejecutiva de Pophouse, Jessica Koravos. Entre ellos, inevitablemente, aparece la posibilidad de un avatar digital o un espectáculo basado en hologramas.

PUEDE INTERESARTE

Nostalgia, tecnología y negocio

La idea de ver a Tina Turner “de nuevo” sobre un escenario es una evolución lógica de una tendencia que lleva años desarrollándose en la industria musical. Precisamente Pophouse ya ha trabajado en conciertos con avatares digitales. Su vínculo con ABBA y el éxito del espectáculo 'ABBA Voyage', donde versiones digitales de la banda sueca actúan ante el público, demuestra que existe un modelo viable, tanto técnica como comercialmente.

La posible 'resurrección' escénica de Tina se inscribe en una corriente más amplia que mezcla nostalgia, tecnología y negocio. ABBA probablemente es el caso más sofisticado hasta la fecha, combinando captura de movimiento, efectos visuales y una narrativa de concierto en vivo.

Pero también que que recordar la gira con avatar digital de Whitney Houston, con resultados más desiguales pero gran expectación, o la aparición holográfica de Tupac Shakur en Coachella 2012, que marcó un punto de inflexión en estas propuestas. Kiss, ya retirados de las grandes giras, también apuestan por avatares para prolongar su presencia en el escenario.

Por supuesto, la posibilidad de un holograma de la Reina del Rock plantea preguntas que van más allá de lo técnico. ¿Puede una recreación digital transmitir la misma intensidad que el original? ¿Dónde está la línea entre homenaje y explotación? Para algunos, estas iniciativas permiten acercar las leyendas a las nuevas generaciones. Para otros, existe el riesgo de diluir la condición de irrepetible de un artista. La clave quizá esté no en sustituir lo que existió, sino en encontrar nuevas formas de dialogar con ello.